OPINIÓN

El Salvador se ha convertido en un “mal ejemplo”

Por: Oscar Martínez Peñate

Politólogo y Dr. en Ciencias Sociales

Históricamente los grandes cambios que beneficia a la sociedad del planeta son aquellos que provienen de los países de economías desarrolladas, que han alcanzado una eminente modernización de los instrumentos de trabajo y de las fuerzas productivas, debido al avance científico, al desarrollo e innovación tecnológica, que les ha permitido estar en la vanguardia de los diferentes inventos y descubrimientos que han beneficiado al ser humano.

Este planteamiento no es al 100% correcto, no obstante, a través de los medios de comunicación se nos ha hecho creer que todo lo que los países desarrollados hacen siempre benefician a la humanidad, y las actividades que emprenden es a favor y en bienestar del ser humano y la naturaleza. En este contexto se han cometido barbaries, a través de la colonización y del saqueo de las riquezas naturales y la sobreexplotación de las personas que habitan en los países esclavizados.

Ha sido a través del pillaje y del saqueo del petróleo, gas natural, piedras preciosas, recursos naturales y humanos, entre otros, lo que ha servido de cimiento sobre el cual se han erigido esas sociedades ricas, lo cual les ha permitido vivir en la opulencia con conductas y hábitos de consumo compulsivos y depredadores.

Los países imperialistas y colonialistas han visto con desprecio a los países del Tercer Mundo, además, han desarrollado un ímpetu de superioridad, y pasado de forma histórica de generación en generación, que por ser países desarrollados, los países pobres les pertenecen, por eso se han sentido y se sienten con el derecho “legitimo” de continuar hasta la fecha explotando su mano de obra en las grandes maquilas que abastecen los grandes centros comerciales de estos países, a través de textiles, manufacturas de dispositivos electrónicos, etc., y en algunos casos con mano de obra esclava infantil trabajando en condiciones infrahumanas en minas de carbón y en fábricas.

El pillaje continúa mediante organismos financieros mundiales y de organizaciones de comercio internacionales, componentes de ese orden económico internacional injusto que ellos han fundado a su beneficio exclusivo. Estos organismos financieros internacionales prestan dinero a los países subdesarrollados, no para que salga del subdesarrollo, sino para mantenerlos en el atraso y profundizar más su pobreza, no lo hacen para que estos países se conviertan en vías de desarrollo, potenciado sus recursos naturales y su talento humano.

En la lógica imperialista consideran que los países pobres están destinados a ser subdesarrollados, a no desarrollarse y no convertirse en países poderosos, cuando un país pobre empieza a liberarse de esas cadenas históricas de opresión financiera, comercial y monetaria internacional, y que a través de políticas públicas construyen o profundizan la democracia y bregan por la autodeterminación de su pueblo y por la soberanía del Estado, entonces, estos países son un mal ejemplo, son peligrosos, especialmente para los países oprimidos del mundo.

Cuando un país tiene un gobierno honesto, ético, moral e inteligente, entonces se convierte en objetivo fundamental a destruir, a invisibilizarlo y ningunearlo, a través de los grandes medios de comunicación internacionales, con declaraciones de funcionarios de gobiernos y de organismos internacionales, porque no conciben, y además, no le permiten a un país pobre construir por sus propios medios la forma de salir de la situación en que gobiernos corruptos anteriores, los organismos internacionales y los países imperialistas tenían sumido al país que decidió liberarse.

Ese país peligroso, que anteriormente es probable que buena parte del mundo no sabía su existencia, y los que lo conocían era por lo negativo, y ahora es reconocido porque está haciendo ejemplo de su región, de su continente y del mundo, ese país es El Salvador, Estado de la América Central.

LPT Redacción

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Un comentario

  1. Hola Oscar, muy buen artículo lastima que muy corto. Si tienes la versión completa me gustaría leerla.
    Saludos y por favor continua con tu labor educando a tus lectores.
    Eduardo

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