
Oscar Martínez Peñate
Politólogo y Dr. en Ciencias Sociales

Para considerar Modelo Bukele la forma de liderar del presidente Nayib Bukele al Poder Ejecutivo, debe tener cierta permanencia en el tiempo, lo que significa, que no solo debe ser un plan de gobierno o una política pública de un ejercicio presidencial, sino que, debe de ser un ejemplo a utilizar por dos o más gobiernos sucesores del presidente Bukele, que se basen en los fundamentos principales de dicho modelo, estableciendo la diferencia con los demás modelos preexistentes en la región y en América Latina, a través de hechos tangibles e intangibles. De tal forma que, este modelo pueda ser puesto en práctica por otros partidos políticos, dicho de otra manera, cuando se habla del Modelo Bukele se piensa que este sólo puede ser usado por el mismo presidente Bukele o por los seguidores de él, que será hereditario dentro del partido Nuevas Ideas, pero lo interesante en este punto es que para ser considerado como modelo debería poder ser replicado por diferentes denominaciones políticas.
Claro está que este modelo tiene características muy especiales, en particular no posee una ideología tradicional, es decir, no se puede circunscribir dentro de la derecha ni centro derecha tampoco dentro de la izquierda ni centro izquierda, mucho menos puede ser catalogado como un movimiento ecologista o religioso; este va más allá de esas categorías.
Históricamente en El Salvador y en América Latina, los partidos políticos siempre han respondido o se han alineado dentro de una ideología, pero el caso del llamado Modelo Bukele es distinto, no se enmarca en ninguna ideología específica, y tampoco es producto de ningún teórico tradicional que se tome como referencia. Cosa que sucede dentro de la derecha con Milton Friedman o Karl Marx dentro de la izquierda. Asimismo, este pretendido modelo tampoco es resultado de la política implementada por países como China, Cuba o Estados Unidos. Al interior del Modelo Bukele encajan tanto los empresarios como los trabajadores y los empleados públicos, del mismo modo, la empresa privada con las instituciones del Estado; existe una armonía entre todos estos actores y es uno de los factores que vuelven exitoso al modelo. Realmente se da una coordinación e interacción holística de las fuerzas vivas que constituyen la sociedad.
Una de las características de la derecha es que el gobierno no debe intervenir en los asuntos económicos, es decir, abstenerse de regular la economía del país, sino que, debe actuar bajo la premisa liberal de dejar hacer, dejar pasar. Por el contrario, el Modelo Bukele es verdaderamente un regulador de las relaciones entre los empresarios, los trabajadores y el Estado; busca regular en función de todos los sectores y no para uno o dos en particular. Se percibe que el objetivo es alcanzar un equilibrio entre los intereses, de tal forma, que al emplear nuevas medidas no se vulneren o lesionen estos intereses, sino que, estos sean favorecidos y en cierto sentido salgan gananciosos de las decisiones que toma el gobierno.
Dentro de este germen de modelo las regulaciones están obligadas a tener un respaldo jurídico para hacerlas cumplir y de que estas se realicen cotidianamente, dentro de ese contexto jurídico aseguran que, en cierta medida, se naturalicen las mismas y formen parte de la cultura, es decir, se va dando una culturalización de la interacción social ciudadana. Y no se repite la antigua situación de que los trabajadores consideraban como enemigo al Estado o a los empresarios ni viceversa, precisamente, ese es el factor importante de equilibrio.
Hasta este punto se ha denominado modelo la manera de hacer política del presidente Bukele, pero ¿realmente es adecuado denominarlo? Porque, para que lo sea este gobierno tiene que elaborar políticas públicas, gobernanzas, planes y programas no solo para su período presidencial, sino que, para mucho más a futuro, por ejemplo, para 30 años para que sea un modelo consistente, porque si solo dura de uno a cuatro quinquenios no podría considerarse como un modelo, puesto que, en El Salvador los partidos políticos, incluso las reelecciones del mismo partido han tenido un período aproximado de 20 años.
Al montar estas bases regulatorias, Nuevas Ideas, asegura que los próximos gobiernos que alcancen el poder, aunque sean adversarios del actual, no puedan desmontar sus iniciativas debido al contexto jurídico que las respalda, la naturalización y por su culturización dentro del quehacer diario en el área laboral, estudiantil, comercial etcétera. Pero ¿por qué este modelo ha sido adecuado para las personas?, porque las mismas personas se han apropiado del mismo, lo consideran suyo y están conscientes de que deben defenderlo para mantener todas las prerrogativas sociales, económicas y políticas que los favorezcan, de tal forma, que, si llega un nuevo partido político a eliminar este modelo, los ciudadanos, serán los primeros en protestar.
Como se ha mencionado anteriormente, no se puede hablar literalmente de un modelo porque este aún es incipiente; no obstante, en este escrito se está realizando una proyección teórica de lo que podría llegar a ser, si las políticas actuales se mantienen como una constante en el tiempo. Al inicio de este modelo se han tomado medidas completamente radicales para cambiar algunas estructuras y condiciones que históricamente se habían mantenido en el país con respecto a su soberanía, autodeterminación, seguridad ciudadana, educación, salud, economía y otras más. Estas medidas estructurales se tomaron precisamente para eliminar algunas situaciones que propiciaban una serie de problemas en la realidad nacional de El Salvador.
Conforme pase el tiempo los gobiernos siguientes tienen que garantizar que las medidas implementadas se mantengan, que el cambio continúe y no haya marcha atrás. Asimismo, seguir profundizándolas para que el éxito no solo se mantenga, sino, evolucione de forma positiva. A medida que el modelo sea exitoso, se podrá reconocer que fue diseñado por salvadoreños sin la ayuda de asesores extranjeros, o sea, será un modelo que se leerá como made in El Salvador. Es probable que se pueda hablar con mayor propiedad acerca del Modelo Bukele cuando pasen al menos tres períodos presidenciales y se continúe con él.







