OPINIÓN

Cuidado con los atajos

POR: RAFAEL GRANADOS

Por naturaleza los seres humanos vivimos trazándonos metas, proyectándonos nuevos objetivos y propósitos de vida, algo que es muy normal y nos permite mantenernos activos, llenos de optimismo y vigor para enfrentar los retos que se viven día con día, sin embargo, nos encontramos muchas veces con la tentación de tomar atajos.

Los atajos nos permitirán ahorrar tiempo, recursos, energías, pero a largo plazo nos pasarán una factura que muchas veces será difícil de pagar, que nos costará horrores, vergüenza, decepciones y el menosprecio de otros.

Tomar atajos en la vida no siempre es de sabios, muchos son los que de un día para otro tomaron el atajo en sus finanzas, pactaron con lo ilícito y se enriquecieron, sin embargo, fueron descubiertos por la justicia y ahora pagan una condena o simplemente huyen para que no los capturen.

Otros, se vieron desesperados en la vida, tomaron el atajo de las relaciones sentimentales de manera libre, sin compromiso, solo salir y ¨ver que pasa¨, sin embargo, haciendo eso, se dañaron a ellos mismos y por supuesto, dañaron a otros más, menospreciando con ello el amor, ese sentimiento universal del cual no podemos escaparnos.

Correr en la vida no siempre refleja nuestra eficiencia, carácter o visión de superación, muchas veces buscar atajos solo deja al descubierto que no estamos dispuestos a pagar el precio por alcanzar lo que deseamos.

Buscar atajos en la vida es sinónimo de comodidad, de no querer esforzarnos un poco más para ver culminado nuestro proyecto de vida. Los atajos siempre nos llevarán más rápido a cualquier destino, pero no al lugar que en verdad nos de la paz, la seguridad y la satisfacción personal.

Como dijo un sabio pensador: ¨no hay atajos para llegar a los lugares que realmente merecen la pena¨. Es mejor tardarnos un poco más, y con la ropa sucia, los zapatos desgastados, el cabello despeinado y el rostro sudado, llegar al lugar que siempre quisimos llegar y saber que llegamos ahí por nuestro propio esfuerzo, caminando, a veces corriendo, y otras, arrastrándonos, pero llegamos, y lo mejor de todo es que lo hicimos sin dañar a nadie en el camino.

Todo lo que anhelamos en esta vida tiene un precio, y solo los que estemos dispuestos a pagar ese precio lograremos alcanzar nuestros objetivos, saborear los frutos del esfuerzo, y levantar nuestras manos. Animo, no renunciemos a nuestros sueños, a nuestro proyecto de vida, sigamos adelante, no importa el tiempo que tardemos, no tomemos atajos, las metas serán alcanzadas en el momento indicado.

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