INTERNACIONALES

Tormenta tropical Bualoi deja al menos tres muertos y 400,000 evacuados en Filipinas

Los fuertes vientos de 110 km/h arrancaron árboles y techos en la región de Bicol, donde una iglesia que servía de refugio también sufrió daños estructurales severos.

Una nueva tragedia natural golpea a Filipinas. La tormenta tropical Bualoi ha dejado un saldo preliminar de al menos tres personas muertas y cerca de 400,000 evacuados en su avance hacia el oeste-noroeste, con vientos que alcanzan los 110 kilómetros por hora.

Las tres víctimas mortales se registraron en la región de Bicol, al sur de la isla de Luzón, donde la caída de muros y árboles arrancados por el vendaval causó los decesos, según informaron las autoridades de protección civil.

El fenómeno ha causado una destrucción generalizada. En la provincia de Masbate, los evacuados tuvieron que soportar el embate del viento, incluso dentro de los refugios. «Alrededor de las 4 de la madrugada, el viento destruyó la puerta, las ventanas y el techo de la iglesia», relató a AFP Jerome Martínez, ingeniero municipal de la zona, refiriéndose a un templo cuyo techo fue arrancado. Martínez calificó a Bualoi como «uno de los vendavales más fuertes que he vivido».

La magnitud de la destrucción ha obligado a una evacuación masiva que, según el funcionario de protección civil Bernardo Alejandro, ya alcanza las 400,000 personas. El rescatista Frandell Anthony Abellera, en la ciudad de Masbate, detalló la magnitud de la emergencia: «Estamos retirando muchos árboles grandes y postes eléctricos caídos porque muchas carreteras están intransitables».

Videos verificados por la AFP también mostraron el caos en las islas Visayas, en el centro de Filipinas, con personas utilizando botes o caminando con dificultad por calles inundadas con el agua hasta la cintura.

Este nuevo desastre llega en un momento de gran vulnerabilidad para el país, que sufre una media de 20 tormentas y tifones al año, lo que mantiene a millones de personas en una pobreza constante. La emergencia se agrava tras el reciente paso del supertifón Ragasa, que a principios de esta semana causó la muerte de al menos nueve personas.

A la catástrofe natural se le suma la indignación social por un escándalo de corrupción que involucra proyectos falsos de control de inundaciones, que se cree han costado miles de millones de dólares a los contribuyentes, dejando a la población con menos infraestructura de protección justo cuando más la necesita.

Redacción LPT

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