Se va enero, ¿y tus objetivos, cómo van?
¿Ya revisaron sus objetivos?, o aún no han hecho el tiempo de escribir en una libreta los proyectos y metas que desean alcanzar en este año 2022. Hacer una lista parece algo trivial y aburrido, sin embargo, nos sirve como brújula al navegante y nos permite caminar por el rumbo indicado y con el ritmo que eso merece.

Por: Rafael Granados
Parece que fue ayer, por la noche, cuando estábamos sentados, meditando en nuestras proyecciones para el año 2022; era tanta la motivación e inspiración que teníamos el 31 de diciembre pasado que anhelábamos comernos el mundo.
Mientras unos se embriagaban, comían y bailaban, otros, optaban por meditar en lo realizado en el 2021, lo alcanzado y lo no alcanzado, lo que fue y lo que no pudo ser por diferentes razones, sin embargo, los inundaba la convicción y la esperanza que el año que iniciaría en unas horas, los sorprendería y los llenaría de muchos triunfos y victorias, cual nunca ha habido.
Sin embargo, ya estamos en la última semana de enero, el tiempo corre sin que nosotros podamos hacer nada por detenerlo, por más que nos afanemos no podemos agregar una hora más al día, un día más a la semana o un mes más al año, debemos ser disciplinados y administrar nuestro tiempo de la mejor manera.
¿Ya revisaron sus objetivos?, o aún no han hecho el tiempo de escribir en una libreta los proyectos y metas que desean alcanzar en este año 2022. Hacer una lista parece algo trivial y aburrido, sin embargo, nos sirve como brújula al navegante y nos permite caminar por el rumbo indicado y con el ritmo que eso merece.
Cuando caminamos sin objetivos, sin proyecciones o sin meta alguna, el tiempo fácilmente se nos va de nuestras manos, sin haber apartado un espacio para trabajar en nuestro crecimiento personal, profesional, laboral y espiritual.
Si bien es cierto, el primero de doce meses ya se nos ha escapado, pero nos quedan once aún; once meses en los que podemos trazar nuestras metas y con determinación, disciplina y un poco de esfuerzo, alcanzar nuestros sueños y anhelos, aquellos por los que siempre hemos esperado.
Nosotros somos los únicos artesanos de nuestro futuro, no le dejemos al destino lo que nos compete hacer a nosotros. No dejemos nada a la casualidad o a la improvisación, la vida consiste en soñar y en trabajar por materializar esos sueños. Si nosotros no lo hacemos, nadie más lo hará por nosotros.
Si no aprendemos a administrar y valorar nuestro tiempo, los demás tampoco lo harán, y más luego que tarde nos estaremos lamentando de lo que pudimos haber hecho y no hicimos, como reza el viejo adagio: ¨El tiempo perdido hasta los santos lo lloran¨.
Mi deseo con esta columna es que cada uno de nosotros cuidemos este bien tan preciado llamado tiempo y que invirtamos cada día en lo más valioso, nosotros mismos.







