
Oscar Martínez Peñate
Politólogo y Dr. en Ciencias Sociales
La realidad de un país es resultado de la articulación, interrelación y de las relaciones de las diversas estructuras, que componen la sociedad en el devenir; desde el punto de vista macro tenemos lo económico, político y social, y desde el punto de vista micro, encontramos, entre otros, las asociaciones, instituciones, grupos sociales y la familia. Estos elementos tienen vida aparentemente propia, sin embargo, está determinada por el contexto en que se producen, su comportamiento está influido por el tipo de relaciones interpersonales, interinstitucionales, inter e intra-estructuras que existen en la sociedad.
El comportamiento de lo político, económico y social no es al azar, tampoco es fortuito, sino que responde al nivel de lazos vinculantes entre los seres humanos que componen la sociedad, y que son los que integran los diferentes tipos de estructuras e institucione del Estado. Obviamente, cada sociedad es el resultado de su historia y tiene un comportamiento propio, imaginario e idiosincrasia específico, identidad nacional que lo distingue. Cada persona es el resultado de esa sincronización de elementos nacionales y de factores externos, la incidencia o el grado de afectación de los elementos foráneos depende de las estructuras del poder ciudadano o de la clase social que tiene el poder político en el Estado.
El movimiento de las relaciones verticales y horizontales de los ciudadanos tiene un marco jurídico sociopolítico y establece límites, asimismo, derechos y obligaciones, que se encuentran consagrados en las Constituciones Políticas de los países y en las leyes secundarias. Así mismo, en pactos, convenios tratados, cartas internacionales. Etcétera. Sin embargo, esto no es suficiente porque los conceptos y categorías pueden no tener contenido en la sociedad, a tal grado, que existe de nombre, pero en la práctica no se realiza, por ejemplo, la aplicación de la ley, acceso a la salud, cobertura y calidad de la educación y de los servicios básicos. En la letra de la normativa se pueden explicar y justificar muy bien, pero hay una diferencia entre lo escrito y la realidad, por ejemplo, un país se dice que democrático, pero hay sectores económicos y políticos que tienen privilegios e inmunidades, hay personas que violan las leyes y están blindados detentan inmunidades, y la ley se aplica nada más al que no tiene poder económico ni político, y se habla de democracia.
No solamente es necesario tener un ordenamiento jurídico contemporáneo, sino que al frente de los principales poderes del Estado, estén personas honestas, honradas que tengan ética y moralidad, de lo contrario, estos funcionarios, no solamente serán permisivos o contemplativos, sino que participarán de hechos delictivos, tales como sobornos, tráfico de influencias, etcétera. Significa, que la normativa justa y equitativa debe de tener relación directa con los aplicadores de la ley y de los hacedores de políticas públicas, de lo contrario, lo que está escrito será diferente a lo que ocurre en la realidad.
En conclusión, cada sociedad posee un activo movimiento social, económico y político, una serie de conexiones sociales, que permiten darle vida a las diferentes esferas de la productividad y de lo cultural, entre otros. Significa, que cada sociedad tiene sus propios procesos y dinámicas internas constituida por los diferentes elementos que la constituyen. Para saber si una sociedad es justa y equitativa se puede corroborar en la eficacia y eficiencia de la aplicación de la ley, y en concebir al ciudadano como sujeto de cambio social, y que lo tenga como principal objetivo de las políticas públicas y gobernanzas del Estado.







