Ocho años construyendo puentes de amistad y cooperación entre El Salvador y China

Por: Saraí Menjívar
Coordinadora de Prensa y Redacción – La Paz Times
Hay decisiones en política exterior cuyos resultados no pueden medirse únicamente por la cantidad de acuerdos firmados o por los encuentros entre mandatarios. Las decisiones adquieren verdadero significado cuando comienzan a traducirse en obras, oportunidades, conocimiento e intercambios que tienen un impacto directo en la vida de las personas.
El 21 de agosto de 2018, El Salvador y la República Popular China establecieron relaciones diplomáticas. El vínculo entre ambos países ha trascendido el ámbito diplomático y se ha convertido en una agenda de cooperación con proyectos que buscan generar infraestructura, conocimiento total y nuevas oportunidades para la población.
Y esque, un punto de inflexión total ocurrió en diciembre de 2019, cuando el presidente Nayib Bukele realizó una visita oficial a China y sostuvo un encuentro con el presidente Xi Jinping que impulsaron proyectos de cooperación que comenzaron a materializarse en El Salvador, más temprano de lo esperado.

La Biblioteca Nacional, el nuevo Estadio Nacional, el proyecto de potabilización de agua del lago de Ilopango, la renovación del muelle turístico de La Libertad y otros grandes proyectos de incalculable inversión económica.
La Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES), inaugurada en 2023 en el Centro Histórico de San Salvador y concebida como un espacio para la educación, la cultura y el acceso al conocimiento. El éxito en visitas a la biblioteca, sigue creyendo en millones.
El nuevo Estadio Nacional de El Salvador, cuya construcción avanza notablemente tendrá una capacidad en su momento para 60,000 espectadores. Será el principal escenario deportivo del país para eventos nacionales e internacionales.
El muelle turístico del Puerto de La Libertad, es una infraestructura vinculada al desarrollo de la zona costera y a la estrategia de Surf City.
Otro de los proyectos importantes es la planta potabilizadora de agua del lago de Ilopango, concebida para contribuir al abastecimiento de agua potable de sectores de la población y fortalecer la infraestructura nacional en esta área.
El nuevo Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO), una infraestructura que contará con espacios modernos para ferias, exposiciones, convenciones y actividades que puedan impulsar el turismo de negocios, la inversión y el intercambio comercial.
Más allá de las grandes obras
Uno de los componentes con mayor potencial a largo plazo es la educación. Año tras año, jóvenes salvadoreños reciben becas para viajar a China y cursar estudios universitarios, maestrías, doctorados y programas de especialización.
Estas oportunidades permiten que estudiantes nacionales tengan acceso a universidades y centros de formación del país asiático, con programas que incluyen distintas áreas profesionales y, en determinados casos, formación en idioma mandarín.
La educación representa, en ese sentido, una de las dimensiones menos visibles pero potencialmente más importantes de la relación bilateral. Mientras una infraestructura puede beneficiar a miles de personas durante décadas, la formación de un profesional puede multiplicar sus efectos en empresas, instituciones, universidades y comunidades.
El intercambio también incluye la enseñanza del idioma y la cultura china. El Instituto Confucio de la Universidad de El Salvador constituye otro de los espacios que han permitido acercar a estudiantes y profesionales salvadoreños a la cultura y el idioma del país asiático.
Un gran país que se acerca a la gente de a pie
En esta nueva etapa de las relaciones bilaterales, la figura del embajador Zhang Yanhui ha adquirido una particular relevancia.
Su presencia ha trascendido los espacios estrictamente diplomáticos y ha mostrado un estilo cercano, sencillo y auténtico, con una disposición constante para conocer de primera mano la realidad de los salvadoreños.


Zhang Yanhui ha mantenido una presencia activa y constante en el territorio salvadoreño, visitando comunidades, acompañando iniciativas de apoyo y compartiendo con personas de diferentes sectores del país. Esa cercanía le ha permitido convertirse en un rostro reconocible de la relación entre ambos pueblos, no solamente como representante de China, sino como alguien que ha buscado conocer y comprender mejor a El Salvador.
Su presencia también se ha caracterizado por el seguimiento cercano de los grandes proyectos de cooperación que China desarrolla en el país, al tiempo que impulsa nuevas oportunidades de colaboración en áreas como educación, infraestructura, cultura, turismo y desarrollo.
Ocho años construyendo puentes
Ocho años pueden parecer poco frente a la historia milenaria de China o frente a la historia de El Salvador como nación.
Pero las relaciones entre países no se construyen únicamente con el paso del tiempo. Se construyen con decisiones, confianza, respeto y voluntad de cooperar.
Desde 2018, El Salvador y China han recorrido un camino que ha dejado proyectos concretos, intercambios académicos, acercamientos culturales y nuevas oportunidades.
Y quizá esa sea la mejor manera de entender estos ocho años: como una etapa de construcción de puentes.
Puentes que permiten que un estudiante salvadoreño llegue a una universidad china.
Puentes que permiten que el conocimiento y la cultura viajen de un país al otro.
Puentes que se materializan en una biblioteca, un estadio, una planta de agua o una infraestructura turística.
Puentes que también se construyen cuando un diplomático decide conocer de cerca la realidad del país que representa.
La verdadera amistad entre naciones no se construye únicamente con declaraciones. Se construye con acciones concretas, con cooperación y con la capacidad de convertir la confianza en oportunidades.
El Salvador y China tienen todavía mucho camino por recorrer.
Y si algo demuestra esta primera etapa es que una decisión diplomática puede convertirse, con voluntad política y cooperación, en obras, educación, intercambio cultural y nuevas oportunidades para las próximas generaciones.
El reto ahora es continuar construyendo esos puentes de amistad y cooperación, ampliando las oportunidades para los jóvenes, fortaleciendo el intercambio entre ambas culturas y convirtiendo la confianza construida durante estos primeros ocho años en una relación de largo plazo que contribuya al desarrollo y la prosperidad de ambos pueblos.
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