
Oscar Martínez Peñate
Politólogo y Dr. en Ciencias Sociales
La visita del Presidente Bukele a Costa Rica, no solamente consiste en fortalecer los lazos de fraternidad entre ambos Estados, sino, que tiene un alto contenido simbólico, porque el modelo Bukele se ha convertido en el paradigma exitoso mundial de seguridad ciudadana y jurídica, y la vista de Bukele al Centro de Alta Contención y Crimen Organizado (CACCO) inspirado en el CECOT.
El mandatario salvadoreño constatará in situ la materialización del deseo del Presidente Rodrigo Chávez, de Costa Rica, de seguir los pasos firmes de lucha frontal contra el crimen organizado, debido al aumento en fecha de la delincuencia tica que tiene agobiada a la población costarricense. A pesar, que los principales defensores de la delincuencia se encuentran en el sistema judicial y legislativo, similar a como sucedía en El Salvador, con los partidos tradicionales, esperamos que en las próximas elecciones costarricenses que se celebrarán el 1 de febrero de 2026, los ciudadanos ticos barran con los partidos tradicionales implicados y salpicados por corrupción y nexos con la delincuencia.
El mensaje que se envía al concierto de naciones del encuentro de los Presidentes Nayib Bukele – Rodrigo Chávez, es que Centroamérica se está uniendo más que discursivamente, retórica y documental, si no, sobre todo, y en especial con acciones concretas, de forma coordinada, uniendo la experiencia y la voluntad decida de eliminar el crimen organizado y el narcotráfico de la región. Asimismo, evidencia a la comunidad internacional que en Centroamérica existen dos mandatarios que no tienen nexos con la delincuencia nacional ni internacional, y que, además, están en contra de la corrupción en sus Estados.
Los presidentes Bukele y Chávez firmaron el mes pasado el acuerdo Escudo de las Américas, que consiste en unir esfuerzos para lograr la seguridad, crecimiento económico y desarrollo social entre ambos países, se puede considerar el preludio o génesis de un Tratado de Unión Centroamericana.
En la medida, que en los países de la región asciendan al poder político, mandatarios que no cogobiernen con el crimen organizado y obviamente, sean democráticos y respetuosos de la certeza y seguridad jurídica, así se irá agrandando y fortaleciendo el Escudo de las Américas. Incluso, existe la posibilidad que otros Estados de América Latina formen parte y llegue a constituirse en algo parecido al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca -TIAR-, en donde, los países coordinen esfuerzos y recursos contra el crimen organizado en algún país miembro, con el propósito que primen la seguridad ciudadana, la democracia y el respeto a los derechos humanos.
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