De jardinero en Nueva York a hotelero en su tierra: La historia de éxito de William Hernández en Berlín
Tras 25 años en EE. UU., el empresario invierte más de $800,000 en el primer hotel de la ciudad, impulsado por la nueva seguridad en el país.

La historia de William Antonio Hernández es el reflejo del «sueño salvadoreño» que regresa a casa para transformar su entorno. A sus 45 años, este empresario, que partió hacia Estados Unidos cuando apenas tenía 15 años empujado por la necesidad de sostener a su madre viuda y a sus cuatro hermanos, ha materializado su éxito en una inversión de alto impacto para su pueblo natal: el Five Stars Hotel. Ubicado en el corazón de Berlín, Usulután Norte, este establecimiento se ha consolidado como el primer hotel de la zona, una apuesta que surgió tras detectar la falta de alojamiento formal frente al creciente auge turístico del municipio. Con una inversión que supera los $800,000, el hotel celebró recientemente su primer aniversario de operaciones, marcando un hito en el desarrollo económico local.
Hernández recuerda con claridad los sacrificios que marcaron su juventud, relatando que su madre se levantaba a las cuatro de la mañana a cortar café para darles el sustento, una realidad que lo motivó a partir solo hacia el norte sin nadie que lo guiara. Al llegar a Estados Unidos, su determinación lo llevó a fundar en 2001 su propio negocio de jardinería, el cual aún mantiene con éxito. Posteriormente, se expandió al sector gastronómico con Williams Deli & Restaurant en Uniondale, Nueva York, y en agosto de 2025 inauguró un establecimiento de productos nostálgicos. La decisión de traer su capital a El Salvador estuvo fuertemente influenciada por la mejora en los índices de seguridad, factor que le dio la confianza necesaria para invertir en un país que hoy percibe con mejores expectativas de desarrollo.
Para este inversionista, el Five Stars Hotel es solo el inicio de una visión más ambiciosa. Ante el crecimiento exponencial de Berlín, Hernández ya contempla ampliar las instalaciones actuales o construir un segundo hotel, además de proyectar el desarrollo de un complejo turístico que incluya un parque con piscinas. Según el empresario, el sentimiento de pertenencia y el potencial del municipio son los motores de su expansión, reafirmando que Berlín es un pueblo con un crecimiento turístico donde la inversión genera resultados reales. Con estos proyectos, Hernández no solo cumple su meta personal de ayudar a su familia, sino que se convierte en un motor de empleo y progreso para la comunidad que lo vio nacer.





