El lado positivo del fracaso

POR: Rafael Granados
Twitter: @RafaGranadossv
Thomas Alva Edison, científico estadounidense que se cree según los registros a los que hemos tenido acceso durante tantas décadas, intentó por más de mil veces crear el bombillo eléctrico sin tener éxito alguno, sin embargo, su espíritu perseverante le permitió después de tanto lograr lo que se había propuesto, y nos dejó ese enorme legado, que al día de hoy es vital en nuestro día a día.
Harland Sanders, fue el mayor de tres hermanos nacidos en Indiana, Estados Unidos, en el seno de una familia muy pobre económicamente. Cuando tenía apenas cinco años de edad falleció el padre, lo que hizo su vida y la de sus hermanos, aún más dura, sin embargo, no se dio por vencido y trabajando desde muy joven inició una serie de emprendimientos que casi siempre terminaban en fracaso, hasta que llegó el día en el que haciendo uso de una vieja receta de pollo frito logró conquistar el paladar de sus comensales, permitiéndole crear la franquicia de comida denominada Kentucky Fired Chicken, teniendo hoy en día presencia a nivel mundial.
Andrés Manuel López Obrador, actual presidente de México, fracasó dos veces intentando ser presidente del país azteca, sin embargo, fue hasta el tercer chance que logró convencer a la mayoría de los más de 100 millones de mexicanos para lograr dirigir esa nación, lo que nos muestra que el fracaso solo es un estado temporal del cual podemos aprender mucho para hacer las cosas mejor.
Vivimos en una sociedad en la cual se nos enseña que no debemos fracasar, que tenemos prohibido fracasar y que, si fracasamos, todo está perdido y ya nada podemos hacer porque dejamos ir la oportunidad que teníamos o que se nos presentó.
Por eso, las calles de nuestra ciudad se encuentran llenas de personas ociosas, cuyos rostros reflejan tristeza, amargura, frustración y desesperación, porque hubo personas que los condenaron al fracaso únicamente por no atinar a la primera vez. No hay un manual que diga que todo nos debe salir bien desde la primera vez, no existe, ni existirá esa manual, porque la vida es un constante aprendizaje y cada día tiene un nuevo desafío y una nueva oportunidad.
Las malas calificaciones, el no recibir el trabajo que buscábamos, que se nos haya negado el aumento salarial que deseamos y que no se nos abra la puerta que esperamos, no significa que estemos perdidos. Necesitamos entender que todo es momentáneo y que en cualquier momento llegará el éxito a nuestras vidas.
Esta columna es un homenaje a quienes hemos fracasado alguna vez en la vida, pero que seguimos de pie, porque aún no se escribe la parte final de nuestro libro y porque más temprano que tarde, alcanzaremos el éxito que siempre hemos buscado.







