
Oscar Martínez Peñate
Politólogo y Dr. en Ciencias Sociales
Los partidos políticos tradicionales, independiente de su ideología se van a considerar democráticos, probos y honestos. No obstante, cuando llegan al poder político demuestran realmente lo que son, aunque se hayan autodeterminados fascistas, comunistas, socialistas, social democráticos, republicanos, demócratas cristianos, anarquistas, etc. Es precisamente en el ejercicio de la administración pública, o sea, desde la institucionalidad del Estado, en ese preciso momento se evidencia su verdadera orientación ideológica.
Los partidos políticos, por lo general, cuando están en la oposición, denuncian al que detenta en ese momento la presidencia de la república de antidemocrático y corrupto, se podría afirmar que en la mayor parte de las descalificaciones o denuncias tienen razón, al estar en la oposición están denotando que ellos si son democráticos, que al ganar las próximas elecciones y accedan a la presidencia sí ejercitaran la probidad. No obstante, cuando esta situación sucede se comportan igual o peor al que denunciaban. lo que significa, que este supuesto fatalismo se ha convertido en un círculo vicioso histórico en América Latina.
Para acceder por el sendero democrático al poder político se hace vía partidos políticos, a través de la emisión del sufragio, de esta manera la ciudadanía se encuentra esclavizada legalmente a la “democracia de los partidos políticos”. Los miembros de las cúpulas partidarias actúan como capos de la mafia, su interés es llegar a la Presidencia, a la Vicepresidencia, ministros o directores de instituciones autónomas del Estado para enriquecerse con el robo al erario o, a través de la elaboración de leyes a petición de países colonialistas e imperialistas, de igual forma de las grandes empresas nacionales o transnacionales para saquear los recursos naturales, despojar de los patrimonios culturales, realizar depredaciones al medio ambiente y violar los derechos laborales de la ciudadanía.
Hay países donde existe el multipartidismo o el bipartidismo, no importa la forma que sea, sí en el fondo los partidos políticos participan en contiendas electorales, porque, consideran el poder político como un botín y como un medio para hacer corrupción con el propósito de enriquecer a los dirigentes, familiares, correligionarios y a sus amigos. Mientras esta situación ocurre, simultáneamente se está dando, el estancamiento de la inversión social y en infraestructura, lo que conlleva al aumento del desempleo, hambre, desnutrición, analfabetismo, disminución de salarios, incremento de la delincuencia y una mayor emigración, etcétera.
Los partidos políticos, indistintamente de su orientación ideológica, en nombre de la democracia han plagado a sus propios Estados de miseria y dependencia política y económica en beneficio de los grupos de poder nacionales, transnacionales, organismos económicos financieros y de los EE. UU., por ejemplo, en América Latina existen países que poseen riquezas naturales como oro, gas natural, petróleo, cobre, litio, carbón, hierro, estaño, uranio, extensos territorios para la producción y cultivo agropecuario. La pregunta ¿Por qué después de 200 años de haber obtenido la “independencia” de España se encuentran en condición de pobreza, dependencia y de subdesarrollo?
Los partidos políticos son los que han constituido el ordenamiento jurídico de los Estados, a través de las constituciones, códigos, leyes secundarias, también han firmado tratados bilaterales y multilaterales regionales, continentales e internacionales Entre pactos, protocolos, tratados, convenios, cartas, que abordan temáticas sobre derechos económicos, políticos, sociales, culturales, humanos, protección al medio ambiente, al indígena, al niño, a la mujer, al adulto mayor, al medio ambiente, etcétera. No obstante, en la realidad estos partidos políticos los instrumentalizan con fines propagandísticos y demagógicos, con el fin de engañar a la población, para dar la imagen publicitaria, propagandística y de marketing, que, si realmente defienden los derechos de la ciudadanía, Sin embargo, es exactamente lo contrario.
Los partidos políticos gozan de desprestigio en la mayoría de los países de América Latina, precisamente por los hechos, omisiones y negligencias que han cometido, que han afectado de forma negativa directa o indirectamente a la población; los ciudadanos ya no tienen credibilidad en los partidos, tienen desconfianza de ellos, y por extensión a los Poderes Legislativos, contralorías, Poderes Judiciales, policiales, militares, es decir, a todos aquellos funcionarios que eligen los partidos políticos, mediante el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
Los partidos políticos han sido incapaces de crear un Estado de bienestar en América Latina, por más discursos, Cartas Magnas, documentos que escriban, la población no confía en ellos. Los partidos tienen aproximadamente 200 años acumulados de desprestigio, en otras palabras, la población se ha convertido legalmente en rehenes de los partidos políticos. porque ellos han garantizado a través de los ordenamientos jurídico-nacionales, que son la única vía para acceder al poder político.
Los partidos políticos se han convertido en mafias que controlan, supervisan y manipulan los Estados; la alternativa de la población de América Latina es crear movimientos sociales, que rompan con el sistema de partidos políticos corrupto, y como no queda otra opción que participar en el juegos que ellos han diseñado, entonces los movimientos sociales deben de crear un partido político para acceder al Poder del Ejecutivo, y desde ahí hacer los cambios, reformas y transformaciones del Estado, como condición sine qua non reemplazar o destituir a todos los funcionarios que han protegido y mantenido el status quo de corrupción, por ejemplo, Corte Suprema de Justicia, Fiscalía, Poder Judicial, Tribunales electorales, entre otros.
El partido político creado por un movimiento social es simple y únicamente un vehículo. utilizado por el movimiento social para acceder al Poder Ejecutivo y al Legislativo y de ahí realizar los cambios estructurales, en ningún momento, convertir al movimiento social en partido político, en el instante en que el movimiento social se convierte en partido político se extinguirá, significa, que la lucha tiene que ser outsider, es decir, en contra de los partidos políticos tradicionales. De la situación descrita, podemos mencionar al movimiento social y partido político Nuevas Ideas de El Salvador, para ampliar más sobre el tema, visitar el siguiente enlace https://revistacon-secuencias.com/wp-content/uploads/2022/11/Modelo-Bukele.pdf
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