OPINIÓNPOLÍTICAPORTADA

El Destape en El Salvador

Oscar Martínez Peñate

Politólogo y Dr. en Ciencias Sociales

Hemos observado en El Salvador que últimamente, a partir de este año, la población salvadoreña se ha volcado a visitar en muchedumbre los centros turísticos, sitios históricos, hoteles, guests houses, restaurantes, ríos, lagos, lagunas, volcanes, etcétera. El fenómeno al que prestamos atención es a la multitud que abarrotan estos lugares, por ejemplo, en esta última Semana Santa en El Salvador, los lugares ya estaban cerrados a partir del mediodía porque los alimentos en los restaurantes, comedores o cafeterías ya se habían agotado, un fenómeno de esta naturaleza no se había percibido en El Salvador.

Cuando se ha residido en El Salvador por décadas, y se contempla este inusual fenómeno, da la impresión de que la gente ha salido de escondites o de lugares de cautiverio, porque de repente ves una inmensa población en las calles y una gran cantidad en vehículos, en motocicletas y en bicicletas o de peatones en los centros históricos de las ciudades de El Salvador, da la impresión de que el país fue invadido por miles de personas. Es algo increíble.

El mes pasado, en el carnaval de San Miguel, se dieron cita más de un millón de personas; los fines de semana los miles de personas no caben en las calles del centro de San Salvador, los estacionamientos tampoco dan abasto y las calles aledañas al centro de San Salvador son utilizadas como parqueos por los visitantes, esta situación sirve de parámetro para medir el alto nivel de seguridad ciudadana que existe en El Salvador.

No hay que olvidar que la ciudadanía salvadoreña ha estado recluida en sus casas, han sido prisioneras en sus hogares, han sido encarceladas en sus residencias, es decir, escondida para no ser víctimas de las dictaduras que han tenido El Salvador. El ocultamiento fue un mecanismo de protección ante el autoritarismo, la corrupción y de los mareros. Por primera vez, se tiene en El Salvador un gobierno democrático, donde se respetan los derechos humanos sin distinción de extracción económica, social, política, ideológica y religiosa.

Por fin, existe igualdad ciudadana, y de esa forma se aplica la ley; por primera vez, en los anales de la historia salvadoreña se tiene un sistema político y un modelo económico democrático, no existe corrupción en las instituciones del Estado, se acabó las impunidades y los privilegios de políticos, empresarios, extranjeros, etcétera.

Desde que el presidente Nayib Bukele implementó el Plan Control Territorial, que consiste en una lucha frontal contra el crimen organizado, o, mejor dicho, contra las organizaciones terroristas transnacionales, conocidas comúnmente como pandillas, la situación social, política, económica y cultural se ha transformado, hoy la ciudadanía salvadoreña tiene seguridad y certeza jurídica que sus derechos son respetados.

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LPT Redacción

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