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China-El Salvador, luego de cumbre en Pekin: un fructífero dar y recibir

David Hernández. Escritor, PHD por universidades de Hannover y Berlín, Alemania

El acercamiento entre Estados Unidos y China deja una lección: ambas potencias apuestan a unas relaciones internacionales de respeto y provecho mutuo. El Presidente Xi Jinping mencionó la esperanza de no caer en la trampa de Tucídides: el riesgo de guerra que  genera el miedo a perder la hegemonía, «cuando un poder en ascenso rivaliza con un poder gobernante, como Atenas desafió a Esparta en la antigua Grecia, o como Alemania lo hizo con Gran Bretaña hace un siglo.”

Este marco de confianza mutua sustentará las relaciones comerciales a nivel bilateral y global. 

En el caso de El Salvador, luego de la apertura de relaciones diplomáticas con China, el 21 de agosto de 2018, el país ha sido beneficiado con obras de cooperación no reembolsable: megaproyectos como la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES), la potabilización del Lago de Ilopango, la modernización del Puerto de la Libertad y el proyecto Surf-City, la construcción del megaestadio de Centroamérica, centenares de becas de posgrado y pregrado a estudiantes salvadoreños. Durante la pandemia de la COVID-19, El Salvador recibió el apoyo de China de inmediato y sus vacunas desempeñaron un papel clave en la lucha contra la enfermedad. China ha realizado generosos donativos de fertilizantes y cereales, que han contribuido a los esfuerzos nacionales en materia de productividad agrícola y seguridad alimentaria.

En diciembre de 2019, el presidente Bukele realizó una histórica visita, donde le fue otorgado el altísimo reconocimiento de Doctor honoris causa por la Universidad de Pekin y logró una millonaria cooperación, fortaleciendo las relaciones diplomáticas con China.

Recién, en abril, el país vendió 90 mil toneladas de azúcar y 13 compañías salvadoreñas han adquirido permiso para exportar café. China contempla el proyecto de construcción del periférico de San Salvador y el paso a desnivel en Apopa. Según el Embajador, Zhang Yanhui, ello es posible, “gracias al clima de seguridad que vive el país producto del Plan Control Territorial del presidente Bukele que ha convertido a El Salvador en el país más seguro del hemisferio occidental, y que ofrece estabilidad, garantías legales e incentivos favorables a los socios extranjeros. Cada vez más empresas chinas desean invertir en El Salvador, un país cada día más atractivo para los inversionistas por el ambiente favorable para impulsar importantes polos de desarrollo.”

China, uno de los mercados más grandes del mundo, está abierto a todos los países, incluyendo El Salvador, que alcanzó en 2025 una cifra récord de importaciones de bienes desde China con US$3.566,2 millones; las exportaciones nacionales fueron de 50 millones, de acuerdo a cifras del Banco Central de Reserva (BCR). En 2025, las ventas de El Salvador a China cayeron un 5,3%, al pasar de $52,8 millones a $50 millones. Esta diferencia entre lo que se compra y lo que se vende se traduce en un déficit comercial de más de $3.500 millones, uno de los más altos que mantiene El Salvador con un solo socio comercial. 

La relación desigual en el intercambio comercial es superable con un Tratado de Libre Comercio entre China y El Salvador (TLC CH-ES), del que hay avances con múltiples rondas concluidas, y que busca abrir el gigantesco mercado chino a los productos salvadoreños. El TLC buscaría incrementar exportaciones de café, azúcar y otros productos nacionales y atraer inversiones. Será un hito comercial, aunque enfrenta retos por la balanza comercial negativa y cautela por el impacto en la industria local. 

Es indudable que la firma de un TLC CH-ES, posibilitará estrategias para diversificar exportaciones y sumar valor agregado, enfocado en las exportaciones de productos salvadoreños de calidad a un mercado de más de mil millones de personas. Un experimentado diplomático latinoamericano, sostenía que las exportaciones de café y azúcar de El Salvador a China podrían ser consumidas en tiempo récord en uno solo de los populosos barrios de Pekín o Shanghái. El TLC implicaría el fortalecimiento del comercio exterior de El Salvador, con aranceles cero, o mínimos, para transformar la relación con China en una piedra angular del comercio exterior salvadoreño y la cooperación bilateral en lo económico, cultural, asistencia técnica y transferencia de conocimientos científicos. 

China exporta al país teléfonos móviles, computadoras, maquinaria industrial, entre otros. Los automóviles chinos —como Chery, Geely y Great Wall— están ganando el interés de los consumidores de El Salvador.

Especialistas chinos colaboran con el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Centro Nacional de Tecnología Agropecuaria y Forestal (CENTA), para impulsar la producción de arroz, cebolla, chile, tomate, papas, para impulsar la soberanía alimentaria, uno de los pilares básicos de las políticas públicas del Presidente Bukele para la promoción de los Centros de Abasto y los Agromercados.

La cooperación económica y comercial entre China y El Salvador brinda cada vez más beneficios a ambos pueblos.

En años pasados, El Salvador ha enviado delegaciones de alto nivel a China para participar en actividades relacionadas con los Foros de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional y al Foro de Inversión y Construcción de Infraestructura en Macao. Además, se unió con éxito al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura.

El Gobierno salvadoreño ha respondido activamente a las iniciativas globales propuestas por el presidente Xi Jinping, como la Iniciativa de Desarrollo Global, la Iniciativa de Seguridad Global, la Iniciativa de Civilización Global y la Iniciativa de la Franja de la Seda, convirtiéndose en uno de los primeros miembros del Grupo de Amigos de la Iniciativa de Desarrollo Global. Ambos países promueven activamente la multipolaridad mundial equitativa y ordenada, así como la globalización económica inclusiva y beneficiosa, afrontando juntos los desafíos que enfrenta la humanidad.

Bajo el liderazgo del presidente Bukele, el Gobierno de El Salvador ha tenido mucho éxito en la lucha contra la delincuencia en los últimos años, logrando una mejora significativa en la seguridad pública. El país ha pasado de tener la tasa más alta de homicidios del mundo a ser uno de los países más seguros del mundo, lo cual ha creado condiciones favorables para el desarrollo socioeconómico.

Las relaciones bilaterales han experimentado un mayor desarrollo en el nuevo mandato del presidente Nayib Bukele, a partir del 1o. de junio de 2024, con intercambios regulares de visitas oficiales y acuerdos de cooperación en varios sectores, como la educación, la salud, la agricultura, la asistencia técnica y el comercio.

Recien, el 18 de agosto, Sr. Chen Jing, vicepresidente del Comité Permanente del Congreso Popular Municipal de Shanghái, se reunió con una delegación encabezada por el presidente de la Asamblea Legislativa Ernesto Castro.

Quién luego a su vez, el 20 de agosto sostuvo una reunión en el Gran Salón del Pueblo en Beijing con el Sr. Zhao Leji, presidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional de China.

Las de China con El Salvador son unas relaciones con muchas perspectivas positivas, casi ilimitadas, teniendo en cuenta un mercado potencial de mil millones cuatrocientos mil consumidores chinos.

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Redacción LPT

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