OPINIÓNPORTADA

La sociología: el verdadero cuarto poder

Yaquelyn Lisseth Ponce Chicas

Estudiante de 4to año Licenciatura en Sociología -UES-

Las cosas que más nos impresionan por su belleza, rigurosidad y aspecto majestuoso, tienen el calificativo de “maravillas” del mundo. Hay siete maravillas del mundo antiguo y siete del mundo moderno; hay siete bellas artes y siete fetiches que las alimentan desde el imaginario de los pueblos, bellas artes que hacen del mundo un lugar fascinante; y hay siete ciencias sociales que entran en un tú a tú con la realidad para decodificarla, y la más seductora de esas ciencias, casi tanto como la leche tibia en una casa de pobres, es la sociología. Esa es la ciencia social que, en específico, atrae a todo el mundo cuando el mundo es un caos; es la que nos permite, con una sola estrofa de teoría, cambiar de humor a los desvalidos al mirar una luz de esperanza en el horizonte; es la nostalgia que nos conecta con nuestros pensamientos pasados y futuros desde el presente de las denuncias y militancias valientes.

Para mí, la sociología es aquella ciencia con el rostro humano que hice mío en las calles de Zacatecoluca y que nos transporta a otros tiempos para no perdernos en el tiempo. ¡Oh, querida! a ti te admiro y te interiorizo en las noches de desvelo porque en los días más oscuros dibujas sonrisas resplandecientes con tus promesas de un mundo mejor; tú eres los libros que me motivan cuando todo pierde sentido. Al leer tus interpretaciones de la sociedad como un bien para todos, la vida cobra vida y es mejor porque está llena de esperanzas e ilusiones en las comunidades más pobres; porque la conexión que tengo contigo no la tengo con nadie; porque me acompañas en el extraño universo de la desigualdad social y siempre expresas lo que no debo decir.

 Y al encontrar en cada rima de tus tratados un consuelo real, para mí y para el pueblo, eres un refugio íntimo para mí y para todos los desvanecidos en la niebla del consumismo o de la falta de oportunidades; porque cuando buscamos algo en qué creer y por quiénes creerlo, eres tú quien nos salva de la desilusión. Sé que no puedes escucharme y por eso te escribo debido a que es como escribirle a mis principios, creencias y convicciones junto al pueblo, y aunque en las horas de estudio los días parecen más monótonos, el resultado social eliminará ese sentimiento al concretar proyectos sociales en función del desarrollo para todos.

Quiero pensar que siempre que lo necesite tú estarás allí aunque seas intangible, pero me gusta tener la certeza de que tú -la sociología como voz de los pobres- le das sentido a mi existencia porque eres mi armadura contra el mal humor y contra la desesperanza colectiva… y aunque intento expresarme a través de ti cada vez que lo hago nadie parece escuchar mi voz. ¡Qué ironía! Eres mi motivación, pero no sé cómo obtener tu admiración ni cómo desplegarte en la práctica para que te conozcan como el verdadero cuarto poder que es capaz de cambiar la realidad con el poder de la concientización.

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