OPINIÓN

Las víctimas del conflicto ahora sí tienen quien las represente

«He firmado el decreto aprobado por la Asamblea Legislativa para que el 16 de enero se conmemore el Día Nacional de las Víctimas del Conflicto Armado», fueron las palabras del Presidente de la República, Nayib Bukele, quien en el marco de la celebración de la firma de los llamados ¨Acuerdos de Paz¨, tomó la valiente decisión de poner en primer lugar a las víctimas y no a los victimarios.

Han pasado treinta años desde que en Chapultepec, México, el gobierno de El Salvador, encabezado por el expresidente arenero, Alfredo Cristiani y la guerrilla del FMLN, firmaron los llamados ¨Acuerdos de Paz¨, que al final solo tuvieron como beneficiarios a esos dos bandos.

Desde el 16 de enero del año 1992, esos dos bandos han venido celebrando a los firmantes de esos acuerdos políticos, que solo premiaron a los asesinos con una mala Ley de Amnistía que los ha mantenido protegidos por décadas, sin mover un dedo a favor de la justicia de las verdaderas víctimas.

Esos mismos ¨Acuerdos¨ hicieron posible que los comandantes y guerrilleros del FMLN salieran de la clandestinidad y formaran parte del mundo político salvadoreño, participando por primera vez en las elecciones del año 1994, con la ¨promesa¨ que desde ese espacio trabajarían por la memoria de las víctimas, dándoles un país más justo y lleno de oportunidades, algo que no llegó jamás.

La firma de ese documento, al que decidieron llamar ¨Acuerdos de Paz¨, solo buscó favorecer a los firmantes, a sus amigos, sus familias y a los grupos de poder que representaban, dejando en el abandono a los verdaderos héroes, aquellos que por convicción propia y amor al país, decidieron ofrendar sus vidas, simplemente porque creían que un mejor El Salvador era posible después de la guerra.

Pero eso, afortunadamente ha comenzado a cambiar para el bienestar de todos los salvadoreños, no se trata de abrir heridas como dicen muchos, se trata de hacer justicia, se trata de honrar verdaderamente la memoria de niños, jóvenes, adultos y ancianos que murieron durante esos doce años de conflicto.

Se busca hacer justicia en el caso de la muerte de los sacerdotes jesuitas, quienes fallecieron en 1989 en las instalaciones de la UCA; se busca hacer justicia con las familias que murieron en el caserío El Mozote, aquella noche de diciembre a mano del batallón Atlacatl; se busca hacer justicia por la muerte del arzobispo de San Salvador, Óscar Arnulfo Romero.

Ahora, las víctimas del conflicto armado sí tienen que los represente, por fin, un presidente de la República da muestras de voluntad para hacer justicia y honrar a quienes debieron ser honrados siempre, las víctimas. 

Redacción LPT

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