Modelo carcelario de Bukele cruza fronteras: países de América Latina replican el Cecot para combatir la criminalidad
Perú, Ecuador, Costa Rica y Honduras adoptan el sistema penitenciario salvadoreño como referente de orden, seguridad y control frente al auge de la violencia.

El modelo penitenciario implementado por el presidente salvadoreño Nayib Bukele ha comenzado a trascender las fronteras de El Salvador, sirviendo como ejemplo para varios países de América Latina que enfrentan crisis de seguridad provocadas por el crimen organizado y el hacinamiento carcelario. Ecuador, Perú, Costa Rica y Honduras ya han anunciado o iniciado proyectos inspirados en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la emblemática megacárcel salvadoreña.
En Ecuador, la construcción de una prisión de máxima seguridad llamada “El Encuentro”, ubicada en Santa Elena, avanza con una arquitectura similar al Cecot y estará lista a finales de 2025, según reportó el periódico El Mercurio. Este centro tendrá capacidad para entre 700 y 800 reclusos de alta peligrosidad.
Perú también se sumó al interés regional. En marzo de 2024, la presidenta Dina Boluarte expresó su intención de edificar una megacárcel bajo el modelo salvadoreño. Poco después, el entonces primer ministro Alberto Otárola confirmó que el Gobierno buscaba replicar la experiencia del Cecot, e incluso el alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, solicitó asesoría directa al Ejecutivo salvadoreño.
En Centroamérica, Costa Rica anunció este mes la construcción de una cárcel con capacidad para 5,000 reos, inspirada directamente en el modelo salvadoreño. El ministro de Justicia y Paz, Gerald Campos, confirmó que ya recibieron cooperación técnica del Gobierno de Bukele.
Honduras también avanza en esta dirección. El Gobierno de la presidenta Xiomara Castro comunicó recientemente la construcción de módulos de máxima seguridad en el Centro Penitenciario Nacional de Támara, siguiendo el estándar del Cecot.
Expertos en administración pública como Nelson Flores y politólogos como Óscar Martínez Peñate destacan que el éxito del modelo carcelario salvadoreño se debe a su estricta disciplina, infraestructura de alta tecnología y programas como el “Plan Cero Ocio”, que busca la rehabilitación a través del trabajo y la educación.
“El modelo penitenciario salvadoreño se ha convertido en una referencia global por su capacidad de control absoluto, orden interno y vigilancia avanzada que impide fugas y delitos desde el interior de las cárceles”, afirmó Flores.
Con estas réplicas en marcha, el enfoque de Bukele en materia penitenciaria comienza a consolidarse como un fenómeno regional que, más allá de las controversias, despierta interés como una posible solución ante los crecientes desafíos de seguridad en América Latina.
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