OPINIÓN ESTUDIANTILPORTADA

Ser madre joven y estudiante universitaria en El Salvador

Yamileth Andrea Rivas Chávez

Estudiante de primer año de Ciencias Jurídicas -ULS-

En sociología general aprendí que las personas nos construimos y desarrollamos a través de las relaciones que entablamos con los demás, que cada uno de ellos forma parte de lo que somos, y por eso es fundamental escoger bien con quiénes nos vamos a relacionar. Nuestro mundo personal está compuesto por la familia, la escuela, la colonia, el trabajo, la iglesia y los entornos virtuales. En todos esos campos la relación con los demás nos lleva a tomar decisiones y el punto es saber cuáles decisiones tomar para crecer socialmente y enorgullecer a la universidad y a la familia.

Tomar decisiones se dice fácil, pero en el caso de las mujeres que, como yo, somos madres jóvenes esas decisiones, muchas veces, en lugar de hacernos crecer nos condenan a diluirnos en la sociedad, y eso puede llevarnos a momentos de depresión o a que una depresión nos lleve a tomar decisiones equivocadas. En esos momentos, la familia es clave para que una depresión se convierta en una sabia decisión. En mi corta vida, he pasado por momentos de todo tipo, desde fáciles y felices hasta muy duros y complejos, y el más duro y complejo ha sido haber tenido un embarazo y parto muy difíciles que, aunque me han puesto a pensar sobre si tendré más hijos, también me premió con lo más sublime del universo: una linda bebé que desde su primer suspiro y sonrisa se convirtió en la brújula y corazón de mi vida y por eso la decisión más importante y de futuro que he tomado, por ella y por mí, es haberme inscrito en la Universidad Luterana.

Estoy aprendiendo a ser madre y estudiante, aprendiendo a convertir las malas experiencias en motivaciones en lugar de que sean cicatrices; aprendiendo a conocerme en todo mi potencial para incidir positivamente en mi familia y en mi país, el que igual que yo ha tenido un parto difícil; aprendiendo a pensar en lo que seré a partir de lo que soy como estudiante de ciencias jurídicas en la Universidad Luterana. 

Ser madre joven y estudiante en una universidad comprometida con los sectores más vulnerables le da otro significado a mi vida y a mis decisiones personales, me hace verme con otros ojos y a reflexionar más y mejor. Sé que hay muchas cosas que debo superar producto de experiencias que fueron muy duras, pero sé que mi sonrisa es capaz de suavizar y endulzar el camino que tengo enfrente, un camino que imagino recorriendo de la mano con mi hija. Las experiencias pasadas siempre serán parte de mis experiencias actuales y futuras, pero haré que sea como enseñanzas, en lugar de que lo sean como heridas abiertas.

He aprendido que, como madre joven en proceso de formación profesional, debo construir más contextos de actuación social para que mi diario vivir sea para hacer un país mejor con el apoyo de mis compañeros y mi familia. Mi meta es ser una estudiante integral para exigirme más cada día; una madre ejemplar cuyo corazón está en las manos de una bebé; una abogada que sepa trabajar porque la justicia tenga como juez a la verdad en favor de las víctimas.

Estas ideas no son sólo para mí y mi familia, sino también para que todas aquellas madres jóvenes que no han tomado la decisión de seguir estudiando, que lo hagan sin pensarlo, que continúen estudiando, pues ese es el mejor legado y ejemplo que les darán a sus hijos.

LPT Redacción

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