OPINIÓN

¡¡Tiempo de trascender!!

Por: Francisco Martínez

Se clausuraron los XXIV Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, San Salvador 2023; el evento mantuvo a los salvadoreños pendientes de los resultados de los más de cinco mil doscientos atletas de las 35 naciones que asistieron, que compitieron en los 37 diferentes deportes y sus disciplinas en competencia. México confirmó su poderío deportivo en la región con 353 medallas (145 de oro, 108 de plata, 100 de bronce), seguido de Colombia, Cuba, Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico, Guatemala -que compitió bajo la bandera de Centro Caribe Sport CCS-, Trinidad y Tobago; y, en 9° lugar El Salvador.

La cobertura informativa a través de las difusiones en directo de los juegos fue completa y acercó a millones de espectadores de la región y otras latitudes con deportes de los que poco se sabe y son poco practicados por las amplias masas, destaca la gran asistencia a los 20 escenarios donde se desarrollaron las justas deportivas, había que estar pendiente de las “última hora” de medallas ganadas y el recuento del medallero, las cadenas de WhatsApp sobre las medallas ganadas por los atletas locales, la pasión, el sufrimiento y la celebración, muestran un público ávido de buenos espectáculos. Asimismo, la presencia de atletas que son verdaderas estrellas mundiales como la venezolana Yulimar Rojas campeona olímpica y mundial de triple salto, mostraron el alto nivel competitivo de los juegos celebrados acá en San Salvador.

El legado para El Salvador de esta multi experiencia y de la infraestructura construida, debe traducirse a una política pública deportiva, inclusiva; formativa de carácter y que promueva valores humanos; descentralizada; de amplia oferta deportiva; que estimule el ejercicio físico y mental y sea complementario a la recreación y el ocio; que desarrolle infraestructura deportiva y espacios públicos para el ejercicio; que sea visto como un sistema integrador de la familia, la comunidad, la escuela, las empresas y la economía.

Debe crearse un sistema nacional de deportes que centre su actividad en el desarrollo social y sea factor del mejoramiento de la calidad de vida de los salvadoreños.

Hay que concretar lo dicho por el Presidente Bukele “Hay que invertir en deporte, porque el deporte trae seguridad y trae salud…<además de> el aumento significativo del turismo que son más ingresos”.

Cada escuela debe ser un complejo educativo, pero a la vez un complejo deportivo, un centro cultural, un espacio comunitario, un centro de formación de habilidades para la vida y el trabajo.

Hay que aprovechar el momento y las buenas impresiones dejadas por los XXIV juegos San Salvador 2023 y promover la “marca país El Salvador” que está hoy muy potenciada, para atraer otros juegos deportivos como un mundial de fútbol en la categoría sub-20; ser sede o subsede de Juegos Panamericanos en 2031; o, lograr campeonatos mundiales en BMX, gimnasia, natación, tiro con arco, para citar algunos deportes.

En el nuevo ordenamiento del territorio, en cada uno de esos 44 nuevos agrupamientos municipales debe edificarse un sistema de infraestructuras deportivas y de alta competencia combinado con espacios públicos para el ejercicio y la interacción social comunitaria.

El lema de los juegos “es tiempo de trascender” es merecedor de una reflexión particular, el acto de inauguración mandó un mensaje respecto del paradigma que este gobierno pone como visión país, afincados en nuestras raíces el náhuat debemos como nación dar el salto a la era digital, inteligencia artificial sí, pero con humanidad.

Y es ese el reto país, si queremos avanzar hacia un nivel alto de desarrollo humano, social y económico, hay que acelerar la adopción de medidas que rompan las cadenas del subdesarrollo y preparar las plataformas de lanzamiento para poder dar un salto cuántico que nos inserte a esta era de los cobots (vehículos autónomos, cibertecnologías, nanotecnologías, ciberseguridad, metaverso, blockchain, Inteligencia Artificial).

El Salvador como cuerpo social, los salvadoreños y la salvadoreñidad requieren una “disrupción del cómo hacer las cosas” que nos cambie, que nos habilite para poder trascender.

Trascender para los salvadoreños debe significar: avanzar progresivamente a una sociedad de mayor justicia social, de mayor equidad, de mayor inclusión, de mayor cohesión.

La realización de los Juegos San Salvador 2023, implicó asumir un reto (hacerlos en menos de 18 meses, normalmente se requiere más de 4 años) fue asumir un desafío en pleno estado global pandémico, una locura que ha hecho salir canas a los responsables directos, habilitar en plazos cortos  escenarios deportivos y crear las condiciones para esta justa deportiva regional, pero como lo señaló el Presidente Bukele “raspados pero llegamos, tuvimos que superar toda clase de dificultades, hasta el clima, miles de personas dedicaron toda su energía y su esfuerzo para que esto saliera bien, fue un gran reto para todos, sobre todo para esos miles de trabajadores, pero podemos decir: lo logramos” dijo.

Esa energía positiva, esa puesta en el centro del foco global ya no más por ser la capital mundial del crimen, sino por ser un país que busca forjar su destino con sus reglas y a su modo, para obtener el bienestar de su gente.

Debemos mantener y estimular ese ánimo actual lleno de “positivez”, ese ímpetu es la plataforma para lograr cumplir las metas que nos proponemos, ese espíritu que motivó la realización de estos juegos y permitió cumplir en tiempos récord con las exigencias y calidad óptima de las instalaciones, es el que debe estar presente para trascender y transformar nuestra sociedad, de un pueblo atado por la elites al subdesarrollo y empobrecido, para convertirnos en un pueblo generador de riquezas materiales y morales, que vive en armonía, que es seguro, que es feliz, que está confiado porque goza de bienestar.

Redacción LPT

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