NACIONALESPORTADA

Tenancingo: del terror al renacer en paz y turismo

El distrito de Cuscatlán que sobrevivió a la guerra, la violencia de pandillas y ahora se transforma en un destino de seguridad y cultura

Durante décadas, Tenancingo, en el departamento de Cuscatlán, fue sinónimo de sufrimiento. Ubicado estratégicamente entre montañas, este poblado fue escenario de cruentos combates durante el conflicto armado salvadoreño. Según el Informe de la Comisión de la Verdad, al menos 100 civiles murieron entre el 25 y 26 de septiembre de 1983 tras un violento enfrentamiento, lo que provocó el éxodo de familias enteras que huyeron por temor, abandonando tierras y hogares.

Pero la historia no terminó ahí. Luego de la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, una nueva amenaza tomó forma: las pandillas. Habitantes recuerdan con temor cómo la pandilla 18 logró establecerse en la zona, especialmente durante la denominada «tregua» de 2012, cuando la criminalidad se intensificó. “Nadie estaba seguro con los cipotes –mareros–, ahí se llegaban a poner al parque, estaban armados”, recordó un lugareño.

Tenancingo se convirtió en una comunidad sitiada por el miedo. Sin embargo, esa realidad comenzó a cambiar en 2019 con la implementación del Plan Control Territorial, impulsado por el presidente Nayib Bukele. Esta estrategia de seguridad priorizó los municipios con altos niveles de violencia, entre ellos Tenancingo. El cambio ha sido palpable.

Gracias al régimen de excepción, iniciado en 2022, las fuerzas de seguridad desarticularon estructuras criminales en la zona. Uno de los operativos más notorios fue la captura de Federico Giovanni Peña Domínguez, alias Sayper, un cabecilla escondido en una cueva del cantón Rosario Tablón. En enero de 2024, el Tribunal Quinto de Sentencia Contra el Crimen Organizado condenó a varios pandilleros a penas de hasta 50 años por crímenes cometidos en Tenancingo, Suchitoto y Cojutepeque.

Hoy, Tenancingo respira un aire de paz y esperanza. Vicente Acosta, un residente, lo resume así: “Gracias al señor presidente, se ha visto un verdadero cambio; Tenancingo ahora es seguro”.

Con la seguridad restablecida, el turismo ha comenzado a florecer. Visitantes son atraídos por el clima fresco, los paisajes montañosos y su arquitectura colonial, destacando la iglesia de Santiago Apóstol, construida en 1717. “Este templo tiene más de 300 años. Tuvo su apogeo, luego vino la guerra y los terremotos que lo destruyeron”, comentó el párroco Carlos Márquez, quien lleva cuatro años en la comunidad y ha sido testigo de la transformación.

“El ambiente ahora es muy diferente. La gente puede ir de un cantón a otro sin temor. Antes, con las pandillas, era impensable”, aseguró el religioso.

Tenancingo es ejemplo del renacer posible en comunidades golpeadas por la historia, pero que hoy avanzan hacia un futuro de paz, cultura y desarrollo.

Lea También: El Salvador a punto de alcanzar los dos millones de vehículos registrados

LPT Redacción

Periódico Digital de El Salvador con información al instante, objetiva y veraz.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba