Suiza acelera producción de piel sintética para atender a víctimas de graves quemaduras
El centro hospitalario de Vaud trabaja a máxima capacidad tras el incendio de Año Nuevo en una estación de esquí.

Tras el trágico incendio ocurrido durante la celebración de Año Nuevo en un bar de la estación de esquí de Crans-Montana, en Suiza, la unidad de producción de piel del Centro Hospitalario Universitario de Vaud (CHUV) ha intensificado sus labores para atender a los pacientes con quemaduras de gravedad, muchos de los cuales continúan hospitalizados dentro y fuera del país.
El siniestro dejó un saldo de 40 personas fallecidas y 116 heridas, varias de ellas con lesiones severas que requieren tratamientos altamente especializados. Desde entonces, el laboratorio del CHUV, ubicado en Épalinges, cerca de Lausana, opera a pleno rendimiento para responder a la emergencia sanitaria derivada de la tragedia.
«Hay emoción. La prioridad es ayudar al máximo a estos pacientes», expresó a la AFP Laurent Carrez, farmacéutico del centro, quien detalló que, desde el incendio, el equipo trabaja los siete días de la semana para cumplir con la demanda extraordinaria de tejido cutáneo. Hasta ahora, la unidad ha recibido 15 solicitudes de producción de piel relacionadas directamente con el siniestro, una cifra cercana al promedio anual habitual del centro, que ronda los 20 pacientes.
El CHUV es el único centro en Suiza autorizado para producir tejido celular destinado a la regeneración de la piel bajo los estrictos estándares de la normativa suiza y europea. Para minimizar el riesgo de rechazo, el procedimiento se realiza a partir de fragmentos de piel sana extraídos de los propios pacientes con grandes quemaduras.
Según explicó Carrez, a partir de apenas 10 centímetros cuadrados de piel sana es posible generar entre uno y tres lotes de tejido de aproximadamente 2,600 centímetros cuadrados cada uno, lo que equivale, en términos de superficie, a la piel de una espalda humana. Estos tejidos se obtienen mediante técnicas de reproducción celular y, aunque carecen de folículos pilosos y glándulas sudoríparas, resultan vitales para la supervivencia de los pacientes.
El especialista en grandes quemados del CHUV, Olivier Pantet, señaló que cuando las quemaduras superan entre el 50 % y el 60 % de la superficie corporal, el cultivo de piel en laboratorio se vuelve indispensable, ya que la cantidad de piel sana disponible no es suficiente para realizar injertos tradicionales.
El proceso incluye una primera fase de biopsias y exámenes clínicos, seguida por la multiplicación de los queratinocitos en laboratorio. Esta etapa dura alrededor de tres semanas, durante las cuales las células se reproducen en condiciones controladas hasta formar capas superpuestas listas para ser utilizadas en los tratamientos reconstructivos.
Las autoridades sanitarias suizas destacan que este esfuerzo coordinado refleja la capacidad del sistema de salud para responder a emergencias de gran magnitud, así como el papel clave de la innovación médica en la atención de víctimas de quemaduras severas.







