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San Isidro deja atrás el miedo y revive su comercio local

Habitantes destacan recuperación de espacios públicos y crecimiento de negocios tras mejoras en seguridad.

Durante décadas, distritos como San Isidro, en Cabañas Este, estuvieron marcados por el temor impuesto por estructuras delictivas que restringían la libre circulación y asfixiaban la actividad económica. Habitantes recuerdan que trasladarse desde los cantones hasta el parque central implicaba pedir permiso a pandillas o exponerse a amenazas.

Hoy, la escena es distinta. En el casco urbano se observa la apertura de nuevos negocios, familias caminando en la plaza central, transportistas distribuyendo productos y un pequeño mercado que se extiende por unas dos cuadras. La dinámica comercial refleja una transformación que, según los residentes, ha devuelto la tranquilidad al distrito.

La población atribuye este cambio a las estrategias de seguridad implementadas por el Gobierno del presidente Nayib Bukele, entre ellas el Plan Control Territorial y el régimen de excepción aprobado en 2022. Además, destacan el impacto del cerco militar instalado en Cabañas en 2023, considerado el primero en abarcar todo el departamento y el sexto implementado a nivel nacional.

Daysi Martínez, residente del lugar, recuerda que antes era impensable caminar con tranquilidad. “No se podía salir a pie, siempre se tenía temor”, afirma mientras observa a su hija jugar en el parque. De igual forma, Olivia Romero, comerciante del centro, asegura que en el pasado fue víctima de extorsión, pero ahora su negocio ha crecido gracias a que la población compra sin miedo.

El contraste con años anteriores es significativo. En 2017, San Isidro registró 21 homicidios, con una tasa de 261.5 por cada 100,000 habitantes, según informes de organizaciones sociales. Homicidios, extorsiones y limitaciones a la movilidad eran parte de la cotidianidad en zonas como El Amate, Flor Amarilla, Potrerillos y Potrero de Batres.

Hoy, emprendedoras como Jacqueline, dedicada a la venta de comida mexicana, y Rosalinda Lozano, comerciante del mercado local, coinciden en que la seguridad ha permitido trabajar sin presiones. “Ahora uno puede venir temprano, vender tranquilo y regresar a casa sin problema”, señala Lozano.

Con una extensión territorial de 78.33 kilómetros cuadrados y una población de más de 7,300 habitantes, San Isidro enfoca ahora sus esfuerzos en el desarrollo económico y la consolidación de espacios seguros. Sus pobladores aseguran que la transformación ha devuelto la confianza ciudadana y ha abierto nuevas oportunidades para el comercio y la convivencia comunitaria.

Redacción LPT

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