
En el pasado, Zacatecoluca fue una de las cabeceras más violentas del país. En ese entonces, la población optaba por ignorar los rumores que circulaban, aunque era evidente que no eran simples especulaciones. Las calles vacías reflejaban un ambiente de aparente calma que, en realidad, escondía el temor colectivo. El miedo a ser víctima de la violencia mantenía a las personas alejadas de espacios públicos como parques y plazas, convirtiendo actividades cotidianas en riesgosas.
En este contexto, los rumores se extendían rápidamente. Una carta dirigida a los habitantes de Zacatecoluca recomendaba permanecer en sus hogares, y el temor era tan grande que incluso las rutas locales suspendían sus operaciones, evitando provocar a las pandillas conocidas por su brutalidad.
Aunque la presencia de policías y soldados era constante, esto no transmitía una verdadera sensación de seguridad. Muchos estudiantes abandonaban las aulas por miedo, y José Amílcar Urías, director del Instituto Nacional José Simeón Cañas (INJOSICA), recuerda las dificultades de ese período, cuando la inseguridad redujo significativamente la asistencia a uno de los centros educativos más importantes de la región.
Hoy, el panorama ha cambiado. Mario Morales, estudiante de bachillerato técnico, destaca la seguridad que se vive en el país, mientras Yamileth Portillo recuerda el peligro que antes representaba salir al parque, algo que ahora disfruta sin miedo.
El Instituto Nacional José Simeón Cañas, un referente educativo en la zona, ofrece siete carreras técnicas y un bachillerato general, destacándose por su programa en Aeronáutica, único en la región. Este año, con una matrícula de 1,700 estudiantes, la institución refleja el impacto positivo de la mejora en seguridad, dejando atrás la violencia que contribuyó a una brecha educativa y al analfabetismo. El INJOSICA se consolida como un símbolo de esperanza y superación para la comunidad.
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