Pentágono anuncia jornada de ataques «más intensa» contra posiciones estratégicas en Irán
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, confirmó la escalada de la ofensiva militar en su décimo día, mientras el conflicto mantiene en vilo la estabilidad del Golfo Pérsico.

El secretario de Defensa de los Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció este lunes que la jornada del martes será definida como el periodo «más intenso» de ataques contra territorio iraní desde que inició la actual intervención militar hace diez días. Durante una conferencia de prensa en el Pentágono, el funcionario subrayó que la estrategia de los bombardeos ha cobrado mayor fuerza, destacando que el ritmo operativo de la campaña, que busca diezmar la capacidad militar de Teherán, está bajo la dirección directa y el control del presidente Donald Trump.
El jefe del Estado Mayor, general Dan Caine, precisó que la ofensiva tiene como objetivo primordial la desarticulación total de la marina iraní. Para lograr este fin, las fuerzas estadounidenses han desplegado una combinación de artillería pesada, aviones de combate y misiles lanzados desde el mar, enfocándose especialmente en la neutralización de buques minadores e instalaciones de almacenamiento de minas. Esta infraestructura es considerada una amenaza crítica para el libre tránsito marítimo, ante la persistente advertencia de Irán de bloquear las exportaciones de petróleo en el Golfo Pérsico.
La tensión se ha visto agravada por las acusaciones del Pentágono sobre las tácticas defensivas de las fuerzas iraníes. Según Hegseth, Irán ha comenzado a desplazar sus lanzacohetes hacia barrios densamente poblados, ubicándolos en las proximidades de infraestructuras civiles como escuelas y hospitales. Esta maniobra ha sido denunciada por Washington como una táctica deliberada para entorpecer la precisión de los ataques estadounidenses, una estrategia que las autoridades del Pentágono calificaron como el modus operandi habitual de las fuerzas iraníes.
Hasta el momento, la incertidumbre persiste sobre el alcance final de la operación, ya que el secretario de Defensa declinó especular sobre la duración de esta etapa del conflicto. Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela la situación en el Golfo Pérsico, marcada por la advertencia de «fuego y furia» lanzada por la Casa Blanca frente a cualquier posible interferencia en el mercado global de crudo. La destrucción de instalaciones en zonas como Minab, cuyo saldo de víctimas es objeto de debate internacional, subraya la creciente severidad de un conflicto que no muestra señales de tregua próxima.







