Las pandillas pierden control de los mercados donde asesinaban y extorsionaban
Las centrales de abastos eran utilizadas por los mareros para cometer todo tipo de crímenes; actualmente, las condiciones de inseguridad han sido revertidas con el plan de seguridad del actual gobierno.

Los mercados municipales, que durante décadas estuvieron bajo el control de pandillas, usureros y redes de corrupción, han sido liberados de la violencia y la extorsión gracias a las medidas de seguridad implementadas por el Gobierno del presidente Nayib Bukele.
En el pasado, estos espacios eran zonas de alto riesgo donde los criminales asesinaban a vigilantes privados, extorsionaban a los vendedores y generaban miedo entre las familias compradoras. Ninguno de los gobiernos anteriores de ARENA y del FMLN logró garantizar condiciones de seguridad para los comerciantes.
Durante la inauguración del nuevo y moderno mercado San Miguelito, al norte de San Salvador, el mandatario recordó cómo las mafias operaban en estos lugares.
«Durante décadas, los mercados fueron una mina de oro para las mafias, usureros, pandillas y sus colaboradores, para redes de corrupción, incluso, dentro de las mismas alcaldías y las administraciones de los mercados, a costa del trabajo honrado de ustedes (vendedores)», señaló.
Mercados convertidos en zonas de masacres
Uno de los hechos más violentos ocurrió el 15 de marzo de 2017, en las cercanías del Mercado Central de San Salvador, cuando un vigilante se opuso a la extorsión de pandilleros. La reacción desató un intercambio de disparos que dejó como saldo un vigilante y seis pandilleros muertos en distintos puntos del Centro Histórico.
Otro hecho sangriento se registró en junio de 2020, cuando seis personas fueron asesinadas dentro de una cantina cercana al mercado mayorista La Tiendona, en un ataque atribuido a rencillas entre pandillas.
Jóvenes privados de libertad
En esas mismas zonas, como el mercado Sagrado Corazón y la plaza Hula Hula (hoy mercado municipal), las pandillas solían privar de libertad a jóvenes que consideraban rivales. Por ello, durante las fiestas de fin de año, los padres eran advertidos de no enviar a sus hijos solos al centro de San Salvador.
Además, el control de territorios permitía a los grupos criminales mantener negocios ilícitos, como el comercio de droga al menudeo, lo que incrementaba la violencia en estos espacios públicos.
Seguridad y reactivación económica
Hoy, bajo los planes de seguridad del Gobierno, estas zonas comerciales han sido liberadas de la presencia de pandillas, lo que ha permitido una reducción significativa de delitos, mayor confianza para los compradores y la reactivación económica de los mercados.







