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La Tregua de Funes: Un Legado Controversial que Marcó la Historia de El Salvador

La política de acercamiento a las pandillas durante la administración del ex presidente Funes dejó secuelas de violencia y descontrol que perduran hasta hoy.

El gobierno de Mauricio Funes, quien estuvo al mando de El Salvador entre 2009 y 2014, se presentó como el artífice de una tregua entre pandillas, una estrategia que prometía disminuir la violencia en el país. Sin embargo, esta política, en lugar de solucionar el problema, sembró las bases para un aumento sin precedentes en la criminalidad y el sufrimiento de miles de familias salvadoreñas.

Durante su participación en la 68ª Asamblea General de las Naciones Unidas en 2013, Funes proclamó la tregua como un logro gubernamental, afirmando que había logrado una reducción de hasta el 50% en los índices de violencia. A pesar de estas declaraciones optimistas, los hechos posteriores revelaron que la tregua fue una ilusión que encubrió un aumento en las actividades delictivas. Las estadísticas no mienten: en 2014, tras la ruptura del pacto entre pandillas, El Salvador experimentó un alarmante incremento del 64% en la violencia, cerrando el año con 3,921 muertes violentas.

La pasividad del gobierno de Funes permitió que las pandillas no solo sobrevivieran, sino que se fortalecieran, tomando control de comunidades enteras. En un periodo de solo cinco años, más de 20,000 personas perdieron la vida a causa de la violencia, convirtiendo al país en uno de los más peligrosos del mundo. Las pandillas, que fueron legitimadas por el gobierno, establecieron un estado paralelo, extorsionando a los negocios y aterrorizando a la población.

Además, el sistema penitenciario se convirtió en un centro de operaciones para las pandillas, donde las condiciones laxas permitieron el ingreso de armas y drogas, y donde los criminales podían operar con total impunidad. Se estima que el número de pandilleros creció de 12,000 a más de 70,000 durante la administración del FMLN, lo que evidenció un control absoluto sobre el territorio.

Mientras que el legado de Funes sigue siendo objeto de debate, la actual administración de Nayib Bukele ha implementado estrategias de seguridad que buscan desmantelar la estructura de las pandillas, buscando devolver la paz a un país que ha sufrido por décadas. La historia de la tregua de Funes resuena como una lección de los peligros de políticas que buscan soluciones fáciles ante problemas complejos, dejando en claro que la seguridad y la paz requieren más que acuerdos temporales; necesitan un compromiso firme y una estrategia integral.

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LPT Redacción

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