La comunicación, elemento indispensable para una amistad
Que bueno que la vida nos premia en el camino con personas que se convierten en nuestros amigos y que con el paso del tiempo en lugar de desgastarse, esa amistad se fortalece aún más.

Por: Rafael Granados
Hoy, 14 de febrero, el mundo entero se regocija y celebra por doquier el anhelado Día del Amor y la Amistad, una celebración que inició en el siglo V después de Cristo y que se ha venido conmemorando de generación en generación, aunque con el paso del tiempo se ha convertido en algo más comercial.
En esta ocasión, no quiero pasar por alto la celebración de este día y desde mi experiencia como comunicador destacar que para mantener una amistad sana, sólida y robusta, donde impere la confianza, el respeto y el cariño, la comunicación es vital y de suma importancia.
La amistad comienza con un saludo, sin embargo, la misma se va construyendo a través de la comunicación, ya que ella nos permite conocer más a la otra persona, conocer sus gustos, como lo que le desagrada; saber que lo irrita y que lo pone feliz; así también, conocer los sueños, proyectos y pasatiempos que tenga.
La comunicación no debe menospreciarse en ningún momento ni contexto, es ella la que nos permite fortalecer nuestras relaciones interpersonales, así como la carencia de ella se encarga de destruir la relación que podríamos considerar bastante sólida, he ahí la importancia de su uso.
Hacer uso de la comunicación en toda relación nos permitirá fortalecer lazos de confianza con los demás, por eso, este día que conmemoramos esa fecha especial, bien haríamos en tomar el teléfono, mandar un mensaje de texto o hacer una llamada a nuestras amistades y reiterarles nuestro compromiso en fortalecer y cuidar esa relación de amistad.
La biblia le da una importancia enorme a la amistad y nos presenta en el libro de Samuel el relato de la amistad pura y sincera que existió entre el rey David y Jonathan, hijo del rey Saúl, quienes mantuvieron una amistad que traspasó las diferencias políticas y sociales de aquel momento.
De igual forma, Abraham es presentado en todo el libro sagrado como ¨Amigo de Dios¨, por la cercanía que mantuvo con el creador a través de los extensos momentos de oración que dirigía a Dios.
Que bueno que la vida nos premia en el camino con personas que se convierten en nuestros amigos y que con el paso del tiempo en lugar de desgastarse, esa amistad se fortalece aún más.
Es importante tener amigos, pero el reto más grande que quiero dejarle a cada uno de ustedes, amados lectores, es que nosotros mismos trabajemos en nuestro carácter para poder ser considerados buenos amigos.







