Jucuapa deja atrás el control de la MS-13 y el barrio 18 y recupera la tranquilidad
Habitantes y comerciantes destacan un cambio profundo en seguridad y convivencia tras el régimen de excepción.

El distrito de Jucuapa, en Usulután Norte, dejó de ser territorio dominado por las pandillas MS-13 y el barrio 18 y hoy sus habitantes aseguran vivir en un ambiente de tranquilidad y seguridad, un cambio que atribuyen directamente a la implementación del régimen de excepción. La medida marcó un antes y un después para una población que durante años trabajó y convivió bajo la amenaza constante de la violencia.
Vecinos del distrito relatan que en el pasado la presencia de estructuras criminales era fuerte y permanente, con pandillas que imponían restricciones a la libre circulación, intimidaban a la población, extorsionaban a comerciantes y cometían asesinatos. Recuerdan con dolor hechos trágicos ocurridos en el casco urbano, como homicidios en las cercanías de una escuela, la desaparición y posterior asesinato de una madre de familia, así como la tortura y muerte de un habitante acusado de colaborar con las autoridades.
Para el sector comercio, el cambio ha sido especialmente significativo. Miriam Castellón, comerciante desde hace seis décadas, rememora cómo al finalizar su jornada era despojada del dinero obtenido en el mercado por miembros de pandillas que la esperaban en el camino hacia su vivienda. “Aquí bien tranquilo la pasamos ahora. Antes me quitaban todo, hasta el delantal; el día de ventas era perdido. Ahora me voy a la casa sin temor, aunque viva lejos”, relató.
Desde la entrada en vigor del régimen de excepción, comerciantes aseguran que pueden cerrar sus negocios más tarde y transitar de noche con mayor seguridad, debido a la presencia constante de policías y soldados. Ana Patricia Cerón, comerciante de comida mexicana en el casco urbano, afirmó que la diferencia es evidente. “Como comerciante y habitante puedo decir que estamos mejor que antes. Desde que empezó el régimen de excepción, uno ya puede andar hasta más noche y cerrar el negocio con tranquilidad”, expresó.
Cerón añadió que, como madre de familia, ahora siente mayor alivio por la seguridad de su hijo de 18 años, al recordar que los jóvenes de esa edad eran los más asediados por las pandillas. Zonas que antes eran consideradas inaccesibles, como las colonias San Joaquín, Palo Verde, El Prado y Paraisal, hoy registran una movilidad normal de residentes y visitantes.
Esmeralda Parada, habitante de Jucuapa, aseguró que el nuevo clima de seguridad ha motivado a muchas personas a emprender y a invertir en sus viviendas. “Antes había colonias donde no se podía entrar, solo los que vivían ahí. Ahora la gente se anima a emprender y también a construir o mejorar sus casas, porque se siente más tranquila”, señaló.
El impacto de la seguridad también se refleja en el crecimiento económico del distrito. Gilberto Arévalo, jefe de la Unidad de Gestión de Cooperación y Desarrollo Económico de Usulután Norte, informó que se registran 320 negocios inscritos entre empresas, pequeños comercios y emprendimientos emergentes, según datos de la unidad de catastro. De ese total, al menos 50 han surgido en los últimos años, impulsados por la mayor confianza para invertir.
En la zona rural, los cambios también son notorios. Amílcar Quintanilla, productor y habitante del cantón Tapesquillo Alto, afirmó que ahora existe mayor tranquilidad para desarrollar actividades agrícolas y ganaderas. “Uno se siente más seguro para invertir en la producción y en la maquinaria. Incluso personas de otras zonas vienen a correr aquí, porque saben que nadie los va a asaltar, como pasaba antes”, comentó.
La experiencia de Jucuapa refleja cómo la recuperación de la seguridad ha transformado la vida cotidiana de sus habitantes, devolviendo la confianza, dinamizando la economía local y permitiendo que comunidades que antes vivían bajo el miedo hoy transiten hacia una convivencia marcada por la calma y la esperanza.







