Exagente policial condenado a ocho años de prisión por agredir e insultar a una agente durante un altercado vial
Francisco Javier Moreno Vásquez utilizó sus conocimientos tácticos para desarmar a un policía y realizar un disparo tras una discusión en Quezaltepeque.

El Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación para las Mujeres de San Salvador condenó a Francisco Javier Moreno Vásquez a ocho años de prisión, tras comprobarse su responsabilidad en los delitos de expresiones de violencia contra la mujer, disparo de arma de fuego, amenazas con agravación especial y resistencia.
Los hechos ocurrieron el 15 de marzo de 2025, luego de que el Sistema de Emergencias 911 recibiera un reporte por una discusión provocada por un accidente de tránsito en la calle La Arenera, en Quezaltepeque. Tres agentes de la Policía Nacional Civil acudieron al lugar, donde fueron abordados por Moreno Vásquez, quien aseguraba haber hecho la llamada de emergencia.
Tras escuchar a las partes involucradas, los agentes recomendaron resolver el conflicto por la vía judicial. Sin embargo, al momento de retirarse, Moreno Vásquez exigió los datos personales de los involucrados, lo que generó una discusión con una agente, quien le explicó que solo podía entregárselos con fines legales.
El exagente reaccionó con insultos y expresiones denigrantes hacia la policía. Cuando se le advirtió que su conducta era un delito, inició un forcejeo con ella. En medio del altercado, utilizó sus conocimientos tácticos adquiridos durante su paso por la corporación policial para desarmar a uno de los agentes y realizar un disparo, amenazando con quitarles la vida.
La rápida intervención de otros elementos policiales permitió neutralizarlo, desarmarlo y detenerlo en flagrancia. Durante el juicio, la Fiscalía presentó pruebas documentales, periciales y testimoniales que demostraron su participación directa en los hechos.
El tribunal determinó que Moreno Vásquez deberá cumplir cuatro años de prisión por disparo de arma de fuego, tres años por amenazas con agravación especial y un año por resistencia, sumando un total de ocho años de cárcel. Además, fue condenado a pagar una multa equivalente a tres salarios mínimos por el delito de expresiones de violencia contra la mujer.
Según la sentencia, el comportamiento del acusado evidenció falta de control emocional y un uso indebido de sus conocimientos policiales, lo que agravó la situación y puso en riesgo la vida de los agentes presentes.








