OPINIÓNPORTADA

ARENA y FMLN, la oposición agonizante de El Salvador

Por: Rafael Granados

Los partidos ARENA y FMLN, quienes en el pasado reciente eran las fuerzas políticas de El Salvador, se encuentran actualmente en cuidados intensivos, los golpes y cicatrices ocasionados por la corrupción cometida durante sus gobiernos, los tiene moribundos, conectados a un respirador artificial, de esas falsas encuestas en las que solo ellos creen, y en las que confían cada día, como los niños que se aferran a creer en Santa Claus.

ARENA y el FMLN, se resisten a morir, sin embargo, el diagnóstico dice lo contrario, sus financistas no quieren apostarle a un cuerpo enfermo, la enfermedad cada día crece más, no tienen dinero para el medicamento, y las elecciones requieren de una inyección presupuestaria grande, que nadie quiere brindar.

Sus líderes políticos, Óscar Ortiz, por el frente, y Carlos Saade, por los tricolor, repiten cada día a sus pocos y desanimados correligionarios que aún “hay tiempo para los milagros”, que el muerto puede resucitar, sin embargo, sus mismos seguidores saben, que enfrentarse a Nuevas Ideas y al fenómeno, Nayib Bukele, es imposible.

En el año 1989 el partido ARENA llegó a la presidencia del país por primera vez, de ahí en adelante, se mantendría controlando el Ejecutivo por veinte años, cuatro períodos presidenciales de manera consecutiva, tendría control en la Asamblea Legislativa, se tomaría la Fiscalía General de la República y la mayor cantidad de alcaldías estarían cubiertas por su bandera, los otrora “dueños de El Salvador”, están a punto de desaparecer.

Por su parte, el FMLN, ese grupo de insurgentes que salieron de la clandestinidad para convertirse en políticos, que gritaban “Unión y muerte venceremos”, “El pueblo unido jamás será vencido”, participó por primera vez en un proceso electoral en el año 1994, dos años después de firmados los Acuerdos de Paz, inmediatamente se convirtieron en la segunda fuerza política del país, poniendo a sus primeros diputados en la Asamblea Legislativa y gobernando algunas alcaldías.

Ya en el 2009, el FMLN, de ser segunda fuerza pasó a ser el partido en el poder, llegó por fin a Casa Presidencial, a controlar el Ejecutivo, ese poder les duró poco, diez años para ser específicos, después de esa década gobernando, tuvieron en el 2019 y 2021, sus peores resultados electorales en toda la historia de ser partido político.

Ahora, en mayo de 2023, ambos institutos políticos, ARENA y FMLN, caminan, a duras penas, como quien sube un cerro muy inclinado, el peso de la corrupción, de las mentiras y las promesas incumplidas, no los deja avanzar y todo apunta, que en las elecciones del 2024, morirán, ambos, son hoy en día, una oposición agonizante.

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LPT Redacción

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