Fabricante alemán de montacargas convierte el escándalo en audaz campaña publicitaria
La empresa Böcker aprovechó la conmoción mundial por el asalto al museo más visitado para elogiar la eficiencia y potencia de su maquinaria, usada para el crimen.

El asalto al museo del Louvre el pasado domingo, que resultó en el robo de nueve joyas históricas y provocó una fuerte conmoción a nivel internacional, ha tomado un giro inesperado. El fabricante del montacargas utilizado por los ladrones para acceder al primer piso del recinto icónico ha aprovechado la notoriedad del delito para lanzar una audaz y polémica campaña publicitaria en redes sociales.
La empresa alemana Böcker, con sede en Werne, cerca de Dortmund, publicó rápidamente en sus cuentas de Instagram, Facebook y LinkedIn una fotografía capturada por AFP el día de los hechos, donde se observa sus montacargas Agilo desplegado contra la fachada del museo.
El mensaje que acompaña la imagen es una descarada promoción de las cualidades técnicas del equipo: «Böcker Agilo puede transportar hasta 400 kilos de tesoros, a una velocidad de 42 metros por minuto, gracias a un motor tan silencioso como un murmullo». El lema, ideado por la esposa del directivo tras conocer el atraco, se suma a la controversia: «Cuando hay que hacerlo rápido» .
Un «humor» para un acto «condenable»
En una entrevista telefónica con AFP, Alexander Böcker, jefe de la compañía y nieto del fundador, explicó la inusual estrategia. El montacargas en cuestión había sido vendido hace unos años a un cliente francés que alquila este tipo de aparatos en París y la región, y que fue víctima del robo del equipo la semana pasada. Los ladrones retiraron el logo del cliente y cambiaron la placa de matrícula antes de usarlo en el Louvre.
Tras enterarse del crimen por los medios el domingo, Böcker, de 42 años, y su esposa se percataron de que se dirigía a su máquina. «Cuando vimos que nadie resultó herido durante el atraco, tomamos eso con un poco de humor» y comenzó a reflexionar sobre cómo utilizar el suceso, comentó.
A pesar de la ligereza con la que se abordó el suceso en la campaña, el patrón de la empresa es claro sobre la gravedad de los hechos: «Por supuesto que este acto es absolutamente condenable». No obstante, Böcker reconoció abiertamente que el propósito de la campaña era «beneficiarse de la fama del museo más conocido y visitado del mundo para llamar la atención sobre nuestra empresa».
La inusual respuesta del fabricante ha abierto un debate sobre la ética en la publicidad y la línea delgada entre el humor y el oportunismo ante un hecho criminal de gran repercusión mediática. El montacargas Böcker Agilo, diseñado para obras, ahora será recordado no solo por su eficiencia, sino por su papel involuntario en uno de los robos más mediáticos de la capital francesa.







