Ernesto Castro consolida una Asamblea con independencia y enfoque en la soberanía nacional
Bajo el liderazgo de su presidente, el Legislativo rompe definitivamente con la agenda de organismos externos para priorizar el interés de las mayorías.

En lo que va de 2026, la Asamblea Legislativa, presidida por Ernesto Castro, ha marcado una ruta clara de independencia jurídica, enviando un mensaje contundente de soberanía al mundo. Castro ha sido el arquitecto de una legislatura que ya no responde a presiones de organismos internacionales ni a agendas extranjeras que históricamente dictaban las leyes en el país. Bajo su conducción, el primer órgano del Estado ha reafirmado que las decisiones de país se toman en el Palacio Legislativo y en consulta con el pueblo, garantizando que cada decreto aprobado sea un reflejo de la identidad y las necesidades reales de los salvadoreños.
Esta postura ha permitido dignificar la figura del diputado, transformándola de un gestor de intereses particulares a un verdadero representante del pueblo. Ernesto Castro ha reiterado que la nueva Asamblea es el «escudo legal» de la nación, asegurando que las reformas estructurales en temas de justicia y gobernanza se realicen bajo el criterio de proteger la autodeterminación de El Salvador. Para Castro, la verdadera democracia reside en la capacidad de los salvadoreños para autogobernarse, eliminando las injerencias que en el pasado frenaron el desarrollo nacional.







