OPINIÓNPORTADA

En El Salvador se construye el sistema político democrático

Oscar Martínez Peñate

El Sistema político salvadoreño anterior al año 2019, la génesis se sincronizaba en el denominador común prevaleciente en todos los países de América Latina. El sistema político fue el resultado de la puesta en común de los terratenientes en formar parte directa o indirectamente del control de la organización administrativa y política del Estado en función de sus intereses económicos.

En El Salvador desde sus inicios como Estado la correlación de fuerzas políticas-económicas iban de productores, procesadores y exportadores del añil, café y otros productos secundarios como el algodón, ajonjolí, caña de azúcar. Es de hacer notar, que los dueños de la tierra, los productores y exportadores eran las mismas familias terratenientes. Las familias de la élite económica basaban su riqueza en la producción de los minifundistas (poquiteros) y en la explotación feudal de los colonos y jornaleros agrícolas.

El dominio del sistema político salvadoreño a finales del siglo XX y principios del XXI evolucionó del sector agroexportador al sector comercial, servicios y financieros. Sin embargo, estos tres sectores pertenecían a los descendientes de la oligarquía terrateniente, esta clase económicamente poderosa ponía las instituciones de Estado a su servicio y beneficio, en especial al Poder Judicial, Asamblea Legislativa y al Poder Ejecutivo, con el agravante que facilitaron el robo de las riquezas naturales y culturales por nacionales y saqueadores extranjeros.

El Sistema político salvadoreño históricamente transitó del autoritarismo a la dictadura, pero eso sí, siempre ha contado con una Constitución Política de la República, en donde se ha asegurado que El Salvador es republicano, democrático, que los presidentes gobiernan en función de la persona, que la educación, salud y vivienda es la prioridad del gobierno, los diputados son representantes de la población, que todos los ciudadanos son iguales ante la ley, que el país goza de soberanía, etc. Incluso el último conflicto armado 1980-1992 fue en nombre de la democracia; de la palabra y lo escrito por los anteriores gobernantes se puede decir, que en la realidad fue exactamente lo contrario.

El Salvador no fue republicano, independiente ni democrático, en donde los liberales y conservadores eran diferentes en el discurso, pero en gobierno fueron ambos traidores al país, igualmente la derecha y la izquierda con discursos antagónicos y contradictorios, pero en el gobierno los dos fueron ladrones y corruptos. Se llega a esta conclusión después del estudio del funcionamiento, la estructura, los procesos y dinámicas que se han dado a nivel en las instituciones del Estado y la interacción entre ellas. Significa que la ideología de los conservadores, liberales, derechistas e izquierdas siempre fue la corrupción.

Con la llegada al poder político de Nayib Bukele en el año 2019, se produjo una disrupción en la fundación del Estado desde principios del siglo XIX. La institucionalidad estatal y el funcionariado cambió de misión, visión y obviamente de roles en función del ciudadano salvadoreño, es decir, se produjo una refundación del Estado.

Leer más: La democracia es una cultura

Redacción LPT

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