El Salvador mejora su calificación económica al ser evaluada por Moody’s

La agencia Moodys mejoró la perspectiva de las calificaciones del Gobierno de El Salvador de estable a positiva, según informaron fuentes oficiales.
Según un informe de Moodys, la reducción significativa de los riesgos de liquidez y el buen clima de negocios que puede incrementar la inversión privada y el crecimiento económico, favorecieron el cambio de la perspectiva económica.
El presidente de la Republica, Nayib Bukele, lo aseguro a través de su cuenta de Twitter.
La agencia señaló que el nuevo Gobierno «logró asegurar los votos necesarios en la Asamblea Legislativa para aprobar su propuesta de presupuesto en diciembre pasado, así como la contratación de deuda de largo plazo para financiar el déficit fiscal de este año».
«Este fue un acontecimiento importante debido a que el presidente Nayib Bukele, quien tomó posesión en junio de 2019, cuenta con una pequeña representación de partido en el Congreso», indicó Moodys en un comunicado difundido este jueves.
De acuerdo con la entidad, los riesgos de liquidez del Gobierno «ya son significativamente más bajos, ya que el Ejecutivo tiene la capacidad de emitir deuda de largo plazo en los mercados financieros globales y, consiguientemente, depende menos de los LETES para financiar su presupuesto».
Adicionalmente, El Salvador tiene un programa de amortización de deuda relativamente benigno en los próximos años, sin vencimientos altos sino hasta 2023, apuntó.
Por otra parte, Moodys señaló que la nueva Administración ha tomado medidas para impulsar la inversión privada y para mejorar el diálogo con la comunidad empresarial. Además, a las autoridades han reducido la burocracia y los obstáculos «regulatorios» con el fin de mejorar las condiciones de negocio.
Sin embargo, la institución reafirmó la calificación de «emisor» de B3, con base en consideración a una economía con tasas de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) «relativamente bajas, que depende de las remesas y de exportaciones de bajo valor agregado a Estados Unidos, así como de niveles de inversión históricamente bajos».
Añadió que la calificación de B3 también «refleja nuestra opinión que las instituciones de El Salvador se mantienen débiles por la baja efectividad de la política fiscal, el débil cumplimiento con la ley de responsabilidad fiscal, el débil estado de derecho y los problemas de seguridad, combinados con el historial de confrontaciones políticas entre el Ejecutivo y el Legislativo».
«En un futuro estas confrontaciones pueden impedir el avance en reformas necesarias para resolver desafíos económicos y fiscales», agregó.







