El Salvador extradita a Estados Unidos a Juan Carlos Ramírez por graves delitos sexuales
Tras ser capturado en 2025, el imputado fue entregado a las autoridades de Texas para responder por agresiones contra una menor de edad ocurridas entre 2016 y 2019.

La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó la exitosa extradición hacia los Estados Unidos del ciudadano salvadoreño Juan Carlos Ramírez Corvera, quien es requerido por la justicia del estado de Texas para enfrentar cargos por graves delitos sexuales. El proceso de entrega fue supervisado minuciosamente por las autoridades fiscales, tras la resolución de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador que autorizó el traslado del imputado al Condado de Harris. Ramírez Corvera deberá responder ante los tribunales norteamericanos por los delitos de abuso sexual continuo de una menor, agresión sexual calificada y abuso sexual infantil, crímenes que han generado una fuerte condena social debido a la vulnerabilidad de la víctima involucrada.
Según el expediente judicial, las agresiones fueron cometidas contra su hijastra en un periodo comprendido entre los años 2016 y 2019, mientras el acusado residía en territorio estadounidense. Ante la presión de las denuncias interpuestas en su contra y el avance de las investigaciones en Texas, Ramírez Corvera decidió huir a El Salvador en el año 2021, con el objetivo de evadir la acción de la justicia internacional. Sin embargo, su rastro fue seguido de cerca por las unidades de inteligencia, lo que culminó en su captura el pasado 25 de septiembre de 2025 mediante una orden administrativa fiscal, poniendo fin a sus años de clandestinidad y dando inicio al proceso legal de extradición solicitado por el Gobierno de los Estados Unidos.
Previo a la ejecución de la extradición, la Fiscalía General de la República realizó una verificación exhaustiva para constatar que el imputado no tuviera causas penales pendientes o condenas por cumplir dentro del territorio salvadoreño. Esta diligencia es un requisito indispensable para garantizar que el traslado se realice bajo el estricto cumplimiento de los tratados internacionales y las leyes nacionales. Una vez confirmado que no existían obstáculos legales en El Salvador, se procedió con la logística de entrega a los agentes federales estadounidenses, reafirmando el compromiso del país de no permitir que su territorio sea utilizado como refugio para personas que cometen delitos atroces en el extranjero.
Finalmente, este procedimiento subraya la sólida cooperación jurídica y diplomática existente entre El Salvador y los Estados Unidos en la lucha contra la impunidad y la protección de los derechos de la niñez. La extradición de Ramírez Corvera envía un mensaje contundente a quienes intentan burlar la justicia cruzando fronteras, dejando claro que las instituciones de ambos países trabajan de forma coordinada para asegurar que los responsables de crímenes sexuales enfrenten las consecuencias de sus actos. Con esta acción, el Estado salvadoreño reafirma su política de cero tolerancia ante el abuso infantil, facilitando que el proceso judicial en Texas siga su curso para brindar justicia a la víctima y su familia.







