El Salvador da un paso firme hacia el futuro con el Aeropuerto Internacional del Pacífico
La nueva infraestructura aeroportuaria promete transformar la conectividad y el desarrollo económico de la región oriental del país.

El Salvador se posiciona como un referente turístico y logístico en la región, impulsado por la modernización de su infraestructura aeroportuaria y portuaria. La reciente colocación de la primera piedra del Aeropuerto Internacional del Pacífico en Conchagua, La Unión, marca un hito importante en esta apuesta por la innovación y el desarrollo económico.
Este megaproyecto, que se ejecuta en aproximadamente 600 manzanas de terreno, está diseñado para ser un motor de crecimiento social y económico en la zona oriental del país. De acuerdo con la Comisión Ejecutiva Portuaria Autónoma (CEPA), el nuevo aeropuerto no solo facilitará el intercambio cultural y turístico, sino que también abrirá una segunda puerta para la atracción de viajeros hacia El Salvador.
El presidente de la CEPA, Federico Anliker, destacó que, al finalizar la tercera fase del proyecto, el aeropuerto tendrá la capacidad de atender a 5 millones de pasajeros anuales, cifra equivalente a la que actualmente maneja el Aeropuerto Internacional de El Salvador. En la primera fase, que cuenta con una inversión de $386.4 millones, se espera movilizar a 300,000 pasajeros anuales, con una pista de 2,400 metros de longitud, apta para recibir aeronaves como el Airbus 320 y Boeing 737.
Anliker subrayó la importancia de esta obra no solo para El Salvador, sino también para los países vecinos, como Honduras y Nicaragua. Con una carretera accesible desde la frontera El Amatillo hacia Conchagua, el nuevo aeropuerto será un punto estratégico para la movilización de mercancías y un atractivo para los viajeros de la región.
Este desarrollo no solo transformará la conectividad del país, sino que también fortalecerá las relaciones comerciales internacionales, haciendo de El Salvador un actor clave en el ámbito logístico y turístico a nivel global. La visión del presidente Nayib Bukele y del gobierno salvadoreño se traduce así en un futuro prometedor, donde la modernización de la infraestructura se alinea con el crecimiento económico y la integración regional.
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