
Oscar Martínez Peñate
Politólogo y Dr. en Ciencias Sociales

Fuente: https://fotos.presidencia.gob.sv/photos/all
América Latina en su devenir histórico se ha visto marcada por bipartidismos, en la mayoría de sus países el poder político ha sido disputado por liberales, conservadores, comunistas y socialistas, demócratas cristianos, republicanos, etc., no obstante, el poder económico es el que verdaderamente ha tenido el poder político. El poder económico está compuesto por las oligarquías nacionales, por el imperialismo estadounidense, el imperialismo europeo y obviamente las empresas transnacionales. A causa de estos actores los partidos políticos tradicionales de América Latina no han resuelto los grandes problemas de sus países y crean expectativas en la población, su situación sigue igual o peor.
Cuando estos partidos tradicionales entregan el mandato gubernamental, la situación que dejan es peor, que cuando ellos lo recibieron, para contrarrestar este escenario ha habido intentos de personajes que llegan al poder y tratan de romper las cadenas históricas que los atan, enmarcando su política dentro del Socialismo. Esto ocurrió a principios de la década de los años 2000 con el denominado “Socialismo del Siglo XXI”, llamado así porque los gobiernos que lo practicaron rechazaban la autoridad imperialista y emplearon políticas de confrontación contra las oligarquías, dejando de lado cualquier tipo de negociación con las mismas. Pero, a pesar de lo anterior, estos gobiernos tampoco estuvieron exentos de corrupción por parte de sus funcionarios y empleados públicos, que contaminaron tanto el Poder Ejecutivo como el Poder Judicial de sus países; este Poder Judicial se convertía en el garante de la estructura jurídica de corrupción e impunidades en dichos países.
Es completamente infructífero cambiar el Poder Ejecutivo, cuando permanecerá un Poder Judicial corrupto, es decir, puede llegar un gobierno honesto, pero si este posee órganos estatales corruptos le será imposible gobernar sin obstáculos, porque los órganos corruptos son los fieles representantes de los poderes oscuros que atentan contra la sociedad a la que pertenecen. Además, si dentro del Poder Legislativo de dicho país dominan partidos políticos tradicionales, no se aprobarán leyes en beneficio de la ciudadanía, ya que no les convienen a los intereses que defienden.
Entonces, cuando llegan candidatos queriendo hacer lo correcto, se inician grandes campañas internacionales para sabotearlos, por tanto, se tienen casos como el de Cristina Fernández en Argentina (2007 – 2015), Dilma Rousseff (2011 –2016) y Lula da Silva (2003 –2010) en Brasil y Rafael Correa en Ecuador (2007 –2017), fueron gobiernos que buscaron prosperidad para sus países; sin embargo, las fuerzas extranjeras se aliaron con las nacionales para destituirlos o impedirles que llegaran al poder a través de campañas de desprestigio; al mismo tiempo, estas fuerzas se han valido de diputados, magistrados y jueces corruptos para mantener afuera cualquier cambio que les afecte. Estas estructuras arcaicas y corruptas son el principal peligro de América Latina en la actualidad y por ello, es menester limpiarlas lo antes posible.
La forma de limpiarlas sería por medio de la creación de un movimiento social que surja de las bases sociales, que nazca del ciudadano y ejerza su poder a nivel nacional, para que arrase en las elecciones y les permita posteriormente eliminar a todos los diputados o senadores corruptos que existan. De esta manera, tendrán un Poder Legislativo que les permita deshacerse de todos aquellos funcionarios corruptos como jueces de las cortes supremas de justicia, de las fiscalías, de las instituciones de contraloría pública, de los tribunales supremos electorales u otras instituciones estatales que posea el país. De no hacerlo, América Latina seguirá en la misma situación negativa con gobiernos, que solo son democráticos, independientes y soberanos a nivel de discurso, pero que en términos reales son lo contrario.
En este sentido, el incipiente Modelo Bukele se está empezando a percibir como un gran peligro para los intereses históricos y tradicionales, que no han permitido el desarrollo de los países latinoamericanos, y solo los ven como una fuente para saquear y violar todo tipo de derechos humanos, naturales y culturales. Políticos de otros países de América Latina hacen llamados para que se replique el Modelo Bukele en sus territorios para tratar de resolver los problemas históricos que atraviesan.
El gobierno del presidente Bukele no está en contra de ideologías políticas, pero si está en contra de estilos de gobierno antidemocráticos que no velan por el bienestar de sus pueblos. No se considera un gobierno antiimperialista; sin embargo, hace respetar su dignidad como país exigiendo que se respete su soberanía y autodeterminación. Si este modelo llega a consolidarse, será un peligro para los intereses oscuros que boicotean el desarrollo de los países de América Latina.
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