Cuatro buques atacados en el estrecho de Ormuz elevan la tensión energética global
La ofensiva iraní contra el tráfico marítimo desata el pánico en los mercados y obliga al G7 a evaluar el uso de reservas estratégicas para evitar el desabastecimiento de crudo.

La crisis en el estrecho de Ormuz alcanzó un punto crítico este miércoles tras el ataque a cuatro embarcaciones, entre ellas un buque portacontenedores, dos cargueros y un granelero tailandés, este último rescatado con éxito junto a sus 20 tripulantes. Según la agencia marítima británica UKMTO, estos incidentes elevan a 14 los ataques registrados desde el estallido del conflicto el pasado 28 de febrero. La parálisis de esta vía estratégica, por donde transita gran parte del crudo mundial, ha generado una respuesta de emergencia de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que ya contempla el uso de reservas estratégicas de petróleo.
En el ámbito político, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que las fuerzas de la coalición han atacado hasta el momento 28 buques minadores enemigos, insistiendo en que la ofensiva conjunta con Israel ha debilitado drásticamente la capacidad naval iraní. No obstante, el mandatario lanzó una advertencia severa a Teherán, prometiendo consecuencias militares «de un nivel nunca antes visto» si se confirma el despliegue de minas navales en el estrecho. Ante la peligrosidad de la zona, la Casa Blanca analiza la hipótesis de escoltar militarmente a los convoyes comerciales para garantizar el flujo de suministros.
A pesar de la retórica gubernamental, analistas de seguridad del Soufan Center advierten que la estrategia de escolta podría resultar insuficiente debido al vasto arsenal de minas navales de Irán, estimado en hasta 6,000 unidades. Los especialistas señalan que los riesgos de seguridad actuales podrían elevar los costos operativos y de seguros a tal nivel que el tránsito por Ormuz superaría el margen de beneficios de la propia carga. Esta incertidumbre logística está forzando a los líderes del G7 a una reunión de urgencia vía videoconferencia para coordinar una respuesta ante la inminente volatilidad de los inventarios energéticos.
El impacto financiero de esta escalada ha sido inmediato y profundo: los mercados europeos abrieron en rojo este miércoles, mientras los precios del petróleo experimentan repuntes cercanos al 6 %. El barril de West Texas Intermediate (WTI) se posicionó cerca de los $88, mientras que el Brent superó la barrera de los $92. Con la economía mundial bajo amenaza de desabastecimiento, la comunidad internacional se encuentra en una carrera contra el tiempo para estabilizar los precios y encontrar rutas alternativas que eviten un colapso en la cadena de suministro de hidrocarburos.







