OPINIÓNPORTADA

La campaña mediática internacional del oposicionismo en pleno silencio electoral

Es claro que ante un resultado anunciado con muchísima antelación, tal es el hecho de la previsible victoria electoral de Nayib Bukele el próxima 4 de febrero 2024, la cual ha sido sostenida en las diferentes encuestas de opinión que se presentaron a mediados de enero pasado, en los que se muestra, si, por supuesto, una desigual campaña, ya que Bukele obtiene un sólido respaldo popular con 9 de cada 10 consultados que le respaldan, y, una apabullante intención a su favor del voto popular en el que 7-8 de cada 10 consultados se mostraron decididos a votar por Bukele. Y que también, ese rédito político se traslada, según esas mismas encuestas, en amplio favoritismo y respaldo hacia elegir a diputados de Nuevas Ideas, a los que la gente encuestada sólo les pide respaldar al Presidente.

Frente a esta realidad en proceso de realización, o sea, el resultado electoral del 4 de febrero próximo, es una realidad en construcción, y aun cuando sólo están votando los salvadoreños con documento cuya residencia es en el extranjero, y a falta de que en el país acudamos a votar y en el extranjero se vaya a las urnas consulares; se ha desatado, desde centros de poder en el extranjero, una histérica campaña, de dizque: artículos periodísticos, documentales, entrevistas, refritos de notas, y, de iniciativas de condena como la de la Representante Demócrata por Minnesota Ilhan Omar, con denuncias sin respaldo y sólo repitiendo los estribillos del oposicionismo que durante 2 años no han podido evidenciar, toda esta campaña negra, es obvio, trata de deslegitimar la decisión soberana del pueblo salvadoreño, y, buscan que la “comunidad internacional” los gobiernos, parlamentos, la intelectualidad global cuestione el resultado y condicione-sancione al nuevo gobierno que se elegirá, por el pecado de resolverle a los salvadoreños el problema del terrorismo de las pandillas que era tan crucial para la vida de la población.

Aunque estos “personeros” reconocen que una gran mayoría de este pueblo, como lo señalan las encuestas, respalda al candidato Bukele y que lo más seguro es que Bukele ganará abrumadoramente. Les preocupa, dicen, rasgándose las vestiduras, que la gente cambie democracia por seguridad. Pero, y de que democracia hablan estos promotores de la desgracia, de que estado de derecho hablan, de que bienestar hablan, de que ciudadanía hablan, de que libertad hablan; ¿acaso puede una sociedad disfrutar de esos beneficios, de esa civilidad añorada, mientras es sometida por el crimen organizado?, donde una organización terrorista como son las pandillas impone a sangre y fuego un régimen de terror, de miedo, de oprobio, con base a su tétrico código de ver, oír y callar. Esta es la desgracia del terror que efectivamente sucedió en El Salvador desde que finalizó la guerra civil. Les cuesta desde sus burós, comprender lo que acá está pasando, lo que acá se está viviendo, porque está es la realidad de verdad, no es ficción. Esto es lo que el pueblo quería y hoy defiende.

Dicen de Bukele que es autoritario, autócrata, un dictador, el mal de los males, pero obvian que es un joven político, que con una visión clara de hacer de El Salvador un país mejor, y un discurso simple, de que para lograrlo debía gestarse un cambio radical del estado de cosas (una revolución electoral). Bukele ha logrado lo que ni con millones diarios logró la ayuda militar durante la guerra civil, ni los muchísimos millones tirados en la posguerra en programas democráticos que solo alimentaron la impunidad y acrecentaron las desigualdades.

Bukele, ha logrado que los salvadoreños se sientan orgullosos de ser salvadoreños, de poder recuperar su libertad de morada, de ser libres de circular por todo el país, de poder libremente disponer de su patrimonio (por muy humilde que sea), ser libres de soñar con un futuro mejor, Bukele supo presentarle a los salvadoreños que ese sueño de un país mejor era posible acá en la tierra.

La gente mayoritariamente le dio a Bukele en febrero 28 de 2021, un masivo respaldo electoral, con lo que se cambió la correlación de fuerzas (hecho político que por cierto, a propósito, estos personeros ignoran, no por ignorantes sino por su mezquindad e interés político), con ese poder otorgado por el pueblo por la vía electoral y expresado en las tres mayorías legislativas (simple, calificada y absoluta), Bukele ha actuado apegado al mandato y conforme la misión encomendada: resolvió el problema de la delincuencia terrorista de las pandillas que tenía de rodillas y sin esperanza de vida a la gente.

Esos personeros en una franca campaña negra reconocen el resultado (porque es innegable, si de ser la capital mundial del crimen hoy El Salvador es un país con la menor tasa de homicidios del hemisferio); por tanto, quieren cuestionar el método. Ante esta necedad y falsa preocupación por la democracia, y menos, interés por el bienestar y progreso del pueblo salvadoreño, es claro que la respuesta, la obtendrán con el resultado electoral del próximo 4 de febrero de 2024, que lo más seguro confirmarán lo que las diferentes encuestas ya preconizaron, donde la población en un ejercicio libre de ciudadanía, con la única mirada en un mejor futuro para los salvadoreños que nos merecemos vivir bien, con la esperanza de que mejore la economía, por un país con justicia, con cohesión social; y, ejerciendo nuestro derecho soberano en elecciones libres, sin que “el poste” (los vigilantes por cuadra de las pandillas) estén a la salida de la comunidad o en la periferia de los centros de votación.

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LPT Redacción

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